
El mundo de la alta costura está de luto. A los 91 años falleció Giorgio Armani, una figura cuyo nombre se convirtió en sinónimo de estilo impecable, elegancia y lujo discreto. Su partida no es solo una pérdida para la industria, sino el cierre de toda una época que dejó una huella imborrable en la cultura, y especialmente en el cine, donde sus creaciones brillaron en las alfombras rojas durante décadas.
Armani no fue solo un diseñador. Fue un arquitecto de la imagen, un escultor que trabajaba con telas en lugar de arcilla. Vistió a las más refinadas representantes de familias reales y primeras damas, pero su verdadera pasión siempre fue el cine. Él tendió un puente entre Milán y Hollywood, transformando los desfiles de moda en acontecimientos comparables a los estrenos de películas. Estrellas de primera línea, desde Cate Blanchett hasta Naomi Watts, consideraban un honor lucir sus prendas en público. España no fue la excepción: la musa de Pedro Almodóvar, Penélope Cruz, eligió en repetidas ocasiones vestidos de Armani para los momentos más emblemáticos de su carrera, mostrando un vínculo especial entre el maestro y el cine español.
La noticia de su fallecimiento desató una ola de tristeza en todo el mundo. Las redes sociales se llenaron de emotivas publicaciones de quienes lo conocían personalmente o simplemente admiraban su genio. Julia Roberts, cuya amistad con el diseñador se mantuvo durante muchos años, fue una de las primeras en reaccionar a la triste noticia. Lo calificó como un verdadero amigo y leyenda, acompañando sus palabras con una foto conjunta de hace casi seis años en la ceremonia de The Fashion Awards en Londres, a la que asistieron juntos. Su mensaje conciso, pero lleno de significado, reflejó los sentimientos de muchos.
Donatella Versace, directora de una casa de moda rival, destacó que el mundo ha perdido a un gigante que hizo historia y que permanecerá en la memoria para siempre. El actor Samuel L. Jackson coincidió con ella, agradeciendo a Armani por años de amistad, colaboración y dedicación a su arte visionario. La cantante italiana Laura Pausini confesó que fue un honor conocer al “Rey” y que todo lo que él le enseñó es invaluable. Las modelos y musas del diseñador, como Antonia Dell’Atte y Naty Abascal, también compartieron recuerdos muy personales, resaltando sus cualidades humanas: lealtad, dedicación y capacidad de entablar amistad. Hablan de él no como de un icono inalcanzable, sino como de una persona cercana, cuyo legado no es solo ropa, sino también un ejemplo de vida.
La influencia de Armani se sentía en toda España, desde las boutiques de moda en Madrid hasta los vanguardistas showrooms de Barcelona. Sus siluetas sobrias pero femeninas transformaron la visión de la moda empresarial y de los vestidos de noche, y su aporte al cine, incluyendo los estilismos de actrices españolas, quedó grabado para siempre en la historia. La partida del maestro es un final silencioso para una historia grandiosa y extraordinariamente hermosa sobre un talento que conquistó al mundo entero.











