
El escándalo que Amaya Montero intentó evitar a toda costa finalmente ha estallado. La confirmación de su regreso a la banda original ha supuesto un duro golpe para la vocalista que la sustituyó todos estos años y que ahora es jurado en el popular programa «Operación Triunfo». Este drama se desarrollará ante los ojos de todo el país, por mucho que Amaya trate de distanciarse de las maniobras de sus ex-futuros compañeros de La Oreja de Van Gogh. La situación es extremadamente delicada para ella: tras años de recibir compasión y apoyo por sus problemas de salud mental, ahora corre el riesgo de pasar de víctima a principal villana. Unas cuantas publicaciones imprudentes en redes sociales podrían transformar radicalmente su imagen ante el público.
Durante 16 años completos, La Oreja de Van Gogh estuvo de gira y grabó discos con Leire Martínez, quien reemplazó a Amaya tras su salida por desacuerdos con sus compañeros. Es cierto que la nueva formación no logró igualar el éxito abrumador del grupo original, pero supieron mantenerse a flote con dignidad. Todo cambió en julio de 2024, cuando Amaya apareció inesperadamente junto a Karol G en el estadio Bernabéu. Esta actuación desató una ola de rumores: ¿y si la formación original de LODVG volviera a reunirse?
Esta idea resultó claramente atractiva, ya que en octubre el grupo anunció la salida de Leire Martínez. En realidad, simplemente no le renovaron el contrato, como si fuera una empleada temporal. Esta decisión, impulsada por la parte masculina de la banda, fue percibida por el público como especialmente poco elegante, reflejándose en cientos de artículos y miles de publicaciones en redes sociales. Algunos incluso soñaron con un álbum conjunto de Leire y Amaia, que sería una respuesta a los fundadores del grupo.
El tiempo transcurrido entre el despido de Leire y el anuncio oficial del regreso de Amaia fue claramente insuficiente para suavizar el mal sabor de boca. La situación se agravó por declaraciones de periodistas que afirmaban que el regreso de la formación original se había decidido mucho antes de la salida de Martínez. Añadiendo más polémica, una amiga cercana de Amaia, Cayetana Guillén Cuervo, sin quererlo confirmó la información. Se dice que, tras este incidente, Amaia dejó de hablarle.
La irritación de Amaia Montero es comprensible: ¿cómo podrá una diva del pop vender discos y llenar estadios si la perciben como Cruella de Vil? Además, la noticia de la reunión sorprendió a Leire Martínez en la silla del jurado de “Operación Triunfo”. Este proyecto, sin duda, fortalecerá su imagen de auténtica víctima en esta historia. Aunque el programa ya no cuenta con la popularidad masiva de antes, aún atrae a una audiencia joven que lo sigue activamente en Amazon Prime y YouTube.
Para comprender la complejidad de la situación, conviene fijarse en la reacción de las integrantes. Leire Martínez, en el programa «El tiempo justo», mantuvo una actitud reservada. Explicó que está concentrada en su trabajo y no piensa hacer comentarios, ya que no es su noticia y deben hablar otras personas. Sin embargo, el periodista Luis Pliego, en ese mismo espacio, reveló que detrás de esa calma se esconde un profundo dolor. Según contó, quienes trabajan con ella en el proyecto televisivo afirman que está completamente abatida y se siente como «un juguete roto».
El estado de ánimo decaído de la cantante también fue confirmado por la directora de la famosa academia televisiva, Noemí Galera. Al anunciar a los alumnos que en la próxima gala interpretarán una canción de Leire, les pidió que esta semana brinden un cuidado especial a la artista. Mientras tanto, el plan del grupo es aprovechar la nostalgia por Amaia para vender entradas para la gira de 2026. Por su parte, la cantante de Irún sigue guardando silencio tanto sobre su regreso como respecto a la salida de Leire. Le espera un período de promoción complicado, sobre todo si continúa evitando pronunciarse ante esta difícil situación, en la que los miembros masculinos de la banda salen beneficiados, mientras que tanto Leire como Amaia tienen mucho que perder.












