
Hoy en Málaga se ha apagado la vida de uno de los representantes más respetados del flamenco español. Fosforito, originario de Puente Genil, quien consideraba Málaga su hogar desde hace años, ha fallecido a los 94 años. Su nombre se convirtió en sinónimo de innovación y profundo respeto por las tradiciones de la música andaluza.
Fosforito no fue solo un intérprete: se erigió como símbolo de una época en la que el flamenco vivía importantes transformaciones. Su manera de interpretar destacaba por una expresividad única, y su enfoque de los cantes clásicos inspiró a toda una generación de músicos. A lo largo de su extensa carrera recibió numerosos premios, incluyendo la prestigiosa Llave de Oro del Cante, el máximo reconocimiento en el mundo del flamenco.
Muchos consideran que gracias a Fosforito el arte del cante andaluz cobró nueva vida. No temía experimentar, combinando motivos tradicionales con elementos contemporáneos, lo que permitió atraer al género a una audiencia joven. Su obra marcó el inicio para muchos seguidores, y la escuela que fundó sigue vigente hoy en día.
Con la pérdida de Fosforito, España no solo se despide de un artista excepcional, sino también de un auténtico guardián de la herencia cultural. Su voz, cargada de pasión y sabiduría, permanecerá en la memoria de seguidores y colegas. Málaga y Puente Genil ya preparan homenajes para rendir tributo a quien dedicó su vida al arte e inspiró a miles de personas en todo el mundo.












