
En los círculos aristocráticos de España se vive un acontecimiento muy esperado. Victoria López-Quesada, conocida por su cercanía a la familia real y ahijada del monarca Felipe VI, espera junto a su esposo Enrique Moreno de la Cova su primer hijo. El nacimiento está previsto para marzo del próximo año y la noticia ha llenado de alegría a sus allegados. Para los padres de Victoria, Pedro López-Quesada y Cristina Borbón-Dos Sicilias, será el primer y ansiado nieto. Mientras tanto, para la familia de Enrique, la artista Cristina Ibarra y el reconocido ganadero Enrique Moreno de la Cova, representa una nueva ocasión para celebrar en familia, pues ya disfrutan de la experiencia de ser abuelos gracias a su hija mayor, madre de una numerosa familia.
Recientemente, Victoria hizo su primera aparición pública tras anunciar su embarazo, y su presencia no pasó desapercibida. Lució su creciente barriga con un conjunto que, sin duda, marcará la pauta de su vestuario en los próximos meses. Su elección es un homenaje a la comodidad sin renunciar a las tendencias actuales. Así demuestra que la espera de un hijo no es razón para abandonar la elegancia, sino más bien una oportunidad para redescubrir su propio estilo.
La base de su look fue un conjunto de punto, una elección que podría calificarse de genial por su simplicidad y practicidad. Las prendas de punto son ideales para la figura cambiante de una futura madre, ya que la tela elástica se adapta suavemente al cuerpo, sin restringir los movimientos y ajustándose al crecimiento del abdomen. Esto permite posponer la compra de ropa especializada para embarazadas para más adelante o incluso prescindir de ella. Victoria apostó por un conjunto versátil, adecuado tanto para los últimos días cálidos de la temporada que termina, como para los frescos días de otoño. Es fácil de complementar con botas y una chaqueta abrigada, creando nuevos estilos.
Su vestimenta consistía en un top de sisa americana con escote halter de silueta en A y pantalones anchos hasta el tobillo. Ambas piezas estaban confeccionadas en una tela elástica de agradable tacto con un patrón ondulado en tonos cálidos de blanco y naranja. Un detalle especial del conjunto era un hilo brillante apenas perceptible entrelazado en el tejido, que creaba un delicado destello al moverse. Como calzado eligió una opción infalible: alpargatas de cuña. El modelo en tono dorado con cintas que rodeaban el tobillo alargaba visualmente las piernas, aportando sofisticación al conjunto sin sacrificar comodidad. El look se completaba con el cabello suelto y liso con raya al medio, varios anillos dorados en los dedos y un maquillaje muy natural, destacando un suave rubor rosado y pestañas realzadas con máscara.












