
En Barcelona ha comenzado el 31º Festival de Manga, que de inmediato se transformó en un auténtico desfile de coloridos disfraces, cosplay y entusiastas apasionados por la cultura japonesa. Desde los primeros minutos, en el recinto de Fira Gran Vía quedó claro: aquí no solo se han reunido aficionados a los cómics, sino verdaderos entusiastas dispuestos a pasar horas hablando de sus personajes favoritos y mostrando sus creaciones. Katanas, pelucas, armaduras e incluso enormes búmeranes encajaron perfectamente en el ambiente festivo, donde cada uno podía sentirse parte del mundo del anime.
Especial atención atrajeron los participantes disfrazados de personajes de series icónicas. Destacaban, entre ellos, Roronoa Zoro con sus tres espadas, el misterioso Kakashi Hatake de pelo plateado y parche ocular, así como Erza Scarlet de Fairy Tail luciendo su brillante armadura. Tampoco faltó la heroína de Kill Bill, que parecía perdida entre tantos portadores de katanas. A pesar de la abundancia de armas, el ambiente fue sumamente amistoso — aquí nadie veía las espadas como algo serio, sino como parte de una divertida mascarada.
A veces se encontraban disfraces del todo inesperados: una gigantesca ‘cucaracha’ resultó ser un cyborg-caballo de Kamen Rider, y la chica con el gran búmeran era Sango de InuYasha. El personaje más espectacular del día fue Angemon de Digimon Adventure, cuyas alas blancas despertaron admiración entre todos los visitantes. Para quienes no estaban familiarizados con el anime, recorrer el pabellón era todo un descubrimiento: aquí uno podía encontrarse con todo tipo de personajes, desde guerreros hasta adorables criaturas.
Ambiente japonés
El Festival de Manga de Barcelona no es solo cómics y cosplay. Los organizadores prepararon un programa completo: conciertos, talleres de dibujo, conferencias, encuentros con autores e incluso clases de japonés. En uno de los escenarios, una chica de Osaka, vestida con un traje de primera comunión, interpretó canciones en japonés. En las salas vecinas se ofrecían talleres para todas las edades, donde los visitantes podían probar suerte como mangaka o simplemente adquirir accesorios originales, desde orejas hasta kimonos y perfumes inspirados en el videojuego Zelda.
Los aficionados a la gastronomía japonesa tampoco fueron olvidados: en la zona de comida se ofrecían platos tradicionales, y encontrar un café con muffin típico requería un poco de esfuerzo. Para los más activos, había áreas deportivas donde se podía jugar al fútbol sala bajo el patrocinio de los héroes de Oliver y Benji, vóley o ping-pong. Los espacios temáticos gozaron de gran popularidad: la casa de Hello Kitty, celebrando aniversario, y la habitación de la mascota del festival, Onachan.
Estrellas del manga
Este año el festival contó con auténticas estrellas de la industria japonesa. Gou Tanabe, conocido por sus adaptaciones de las obras de Howard Lovecraft, se reunió con los fans y firmó álbumes en persona. Su stand, decorado con tentáculos de Cthulhu, se convirtió en un éxito entre los amantes de los selfies. Una exposición particular presentaba los trabajos de Tanabe, así como una muestra dedicada a su trayectoria creativa.
Entre los asistentes estuvo Kazuki Nakashima, autor de los icónicos animes Gurren Lagann, Kill la Kill y Promare, así como reconocido dramaturgo. Compartió secretos sobre la creación de escenas para teatro y animación, además de hablar sobre su grupo japonés favorito, Yellow Magic Orchestra. También participó el director Shinichirō Watanabe, quien ofreció una charla abierta sobre su nueva película Lazarus y su colaboración con el director de John Wick. Watanabe destacó la importancia de la animación tradicional hecha a mano e invitó a escuchar más música japonesa.
El proceso creativo
Tsutomu Takahashi tuvo un papel especial en el festival; es autor de series como Neun, Detonation Island, Black Box, Rosie y Jumbo Max. Durante el encuentro con periodistas y seguidores, habló sobre la influencia del manga deportivo en su trabajo, la diferencia entre el cine y los cómics, y cómo su experiencia personal inspira sus historias. Según Takahashi, sus relatos son como platos diferentes hechos con los mismos ingredientes, donde siempre están presentes la tensión y la presión.
Takahashi confesó que prefiere trabajar con tinta diluida, lo que aporta a sus dibujos un elemento de espontaneidad y vitalidad. Señaló que el frenético ritmo de publicación en Japón no deja tiempo para la perfección, y los autores deben soportar una enorme carga psicológica. Aunque a menudo se califica su obra de sombría, él considera que simplemente refleja la realidad de la sociedad japonesa y no está dirigida a un público infantil.
Temas e inspiración
Takahashi encuentra inspiración para sus historias en recuerdos personales y acontecimientos históricos. Por ejemplo, en Detonation Island narra su experiencia real como miembro de una banda de motociclistas, mientras que en Neun aborda el tema del nazismo y los experimentos genéticos. Según él, eligió esa época por la abundancia de material disponible y la ausencia de derechos de autor sobre documentos históricos. Subrayó que es fundamental tratar el fascismo con cautela y conciencia.
Neun cuenta la historia de doce niños, presuntos descendientes de Hitler, que son perseguidos para ser eliminados por orden de Himmler. El protagonista, un niño llamado Neun, junto a otros niños y sus protectores —incluida una chica armada con una katana—, debe esconderse de la persecución por parte de las SS y el siniestro doctor U (Dr. U). Takahashi afirmó que para él no solo es importante transmitir la atmósfera de la época, sino también reflejar la lucha interna de los personajes.
Si no lo sabías, el Salón del Manga de Barcelona es el evento más grande de España dedicado a la cultura japonesa, los cómics y la animación. Cada año, el festival reúne a decenas de miles de visitantes, incluyendo no solo aficionados al manga, sino también artistas profesionales, editores y representantes de la industria del entretenimiento. Aquí se presentan nuevos proyectos, hay encuentros con autores de renombre internacional y exposiciones temáticas. Con los años, el Salón del Manga se ha convertido en una parte esencial de la vida cultural de Barcelona y de toda Cataluña, así como en un punto de encuentro para fans de toda Europa.












