
Cuando se habla del Día de Todos los Santos, un nombre viene irremediablemente a la mente: Heidi Klum. La supermodelo alemana ha convertido la celebración anual en un espectáculo propio, compitiendo consigo misma en el arte de la transformación. Durante un cuarto de siglo, no solo se ha puesto disfraces: ha creado auténticos personajes, cuya preparación requiere meses y la participación de equipos de maquilladores y técnicos. Cada una de sus apariciones es una performance que borra la línea entre la realidad y la fantasía.
Todo comenzó en los albores del nuevo milenio, en el año 2000, con un look bastante atrevido, pero aún ‘humano’, de una dominatrix punk. Sin embargo, ya al año siguiente, Heidi subió el nivel al aparecer en la fiesta disfrazada de Lady Godiva a lomos de un caballo real. Desde entonces, su imaginación no ha conocido límites. Ha asumido papeles como divas de dibujos animados, como Betty Boop en 2002, y misteriosas diosas doradas del futuro al año siguiente. El público esperaba con expectación cada vez: ¿con qué sorprenderá ahora?
Klum no teme ser inquietante o incluso chocante. En 2004 sorprendió a todos con un disfraz de bruja con un esqueleto atado a la espalda, y en 2005 se convirtió en una vampiresa con un corazón sangrante en el pecho. Incluso estando embarazada de ocho meses en 2006, no renunció a la fiesta y supo aprovechar su estado disfrazándose de fruto prohibido del Edén, envuelta por la serpiente tentadora. También ha tenido disfraces más adorables, como el de gata en 2007, pero incluso esos los llevó con su característico despliegue.
Un lugar especial en su colección lo ocupan los disfraces complejos y de múltiples componentes. En 2008, se transformó en Kali, la diosa india de piel azul y múltiples brazos, y en 2010 apareció como un robot-transformer futurista sobre enormes plataformas. El año 2011 fue recordado por dos apariciones: primero se presentó como un cuerpo humano sin piel, con los músculos detalladamente pintados, y luego como un mono de la famosa saga cinematográfica. Estas transformaciones requerían horas de maquillaje y prótesis especiales que cubrían completamente la apariencia de la modelo.
Con los años, la dificultad solo aumentó. Heidi fue una anciana decrépita en 2013 y una gigante mariposa multicolor en 2014. Pero el verdadero triunfo llegó en 2015, cuando, gracias al maquillaje protésico y accesorios, se transformó en Jessica Rabbit, la seductora heroína de la película «¿Quién engañó a Roger Rabbit?». El parecido era tan exacto que era casi imposible reconocer a Klum. En 2016, incluso organizó una performance llegando a la fiesta acompañada de cinco clones suyos.
En los últimos años, la modelo ha demostrado que su imaginación no tiene límites. Ha sido un hombre lobo del videoclip «Thriller» de Michael Jackson, la princesa Fiona convertida en ogra, y una terrorífica criatura extraterrestre con los órganos internos expuestos. Uno de los disfraces más comentados fue el de una lombriz gigante en 2022, donde solo el rostro de Heidi era visible en medio del realista «cuerpo». En 2023 sorprendió a todos como un impresionante pavo real, cuyo gran abanico de plumas fue interpretado por un grupo entero de acróbatas. Y el año pasado, en 2024, rindió homenaje a un clásico del cine, convirtiéndose en el entrañable extraterrestre E.T. de la película de Steven Spielberg. Cada año, el mundo se pregunta si podrá superarse. Y cada año, Heidi Klum demuestra que para ella nada es imposible.












