
Isabel Preysler se ha consolidado desde hace tiempo como un símbolo indiscutible de sofisticación, y cada una de sus apariciones públicas despierta gran interés. En los años 60 llegó a Madrid con la intención de formarse en secretariado internacional, pero el destino tenía otros planes. Su encuentro con Julio Iglesias, con quien se casó en 1971, cambió su vida radicalmente. Desde entonces, su biografía pasó a ser de dominio público y la prensa ha seguido durante más de medio siglo la crónica de su vida, incluidos matrimonios, divorcios y asuntos familiares.
Su historia personal está estrechamente vinculada a nombres de hombres influyentes: Julio Iglesias, Carlos Falcó, Miguel Boyer y Mario Vargas Llosa. Pese a la constante atención mediática, Isabel siempre logró mantener una imagen pública impecable, conservando su discreción y elegancia, y cuidando celosamente su vida privada. Recientemente, salió a la luz su libro de memorias titulado «Isabel Preysler. Mi verdadera historia», en el que comparte detalles íntimos de su trayectoria.
En cuanto a su vestuario, a principios de los años 70 apostaba por vestidos entallados, blusas de seda y faldas lápiz. En sus conjuntos se notaba la influencia de Jacqueline Kennedy, lo que contrastaba con las tendencias bohemias populares de la época. Su vestido de novia de 1971 reflejaba su preferencia por la discreción y el estilo clásico, con predominio de tonos neutros y mínimo de adornos.
Tras unirse a Carlos Falcó, sus atuendos adquirieron formas más estrictas y estructuradas. Comenzó a confiar su vestuario a grandes maestros como Valentino y Oscar de la Renta. Durante su matrimonio con Miguel Boyer, sus preferencias se inclinaron hacia el modernismo y el minimalismo. A menudo optaba por combinaciones en blanco y negro y daba prioridad a marcas como Carolina Herrera y Chanel.
Con la llegada del nuevo milenio, Isabel consolidó definitivamente su estatus como referente de estilo, siendo imagen de reconocidas firmas como Ferrero Rocher y Porcelanosa. Sus vestidos de noche causaban sensación en eventos emblemáticos, como la cena de gala en honor al rey Juan Carlos y la reina Sofía en 2007 o el aniversario de Moët Chandon en 2011.
Tras la muerte de Miguel Boyer, Preysler se alejó temporalmente de la vida social, pero en 2015 volvió a ser el centro de atención al aparecer públicamente junto al escritor Mario Vargas Llosa. Desde entonces, ha retomado una activa vida social, luciendo conjuntos elegantes y cuidadosamente escogidos. Su armario destaca por tonos neutros y creaciones de diseñadores como Elie Saab y Ralph & Russo. Entre sus looks más memorables de los últimos años se encuentran el vestido de Naeem Khan para los Premios Goya 2016, un modelo con transparencias para la fiesta de Vanity Fair en 2019, el diseño de Teresa Helbig para la ceremonia Mujer Hoy 2021, un traje de dos piezas para la celebración de Moët Chandon en 2022 y el impactante vestido rojo de Redondo Brand en los Elle Style Awards 2024.












