
Últimamente, Jennifer Lopez no deja de sorprender al público. Hace poco apareció en público junto a sus hijos ya crecidos y también fue vista en compañía de la exesposa de Ben Affleck, lo que desató una oleada de comentarios. Sin embargo, el cambio más llamativo ha sido en su imagen. La estrella, conocida por sus atuendos atrevidos y reveladores, parece haber decidido dar un giro radical, abandonando su habitual sensualidad en favor de algo completamente diferente.
Un nuevo capítulo en su historia de estilo se desarrolla ahora mismo en el set de rodaje, en pleno corazón de Manhattan. La artista trabaja en el papel de Daphne Parrish para la próxima película de Netflix, «La última señora Parrish», dirigida por Robert Zemeckis. Precisamente para este proyecto, basado en la novela homónima de Liv Constantine, López ha adoptado un look en el que resulta prácticamente irreconocible. Se trata de una estética de sofisticación y elegancia, inspirada en el glamour de los años 40 y 50, reinterpretada de una manera contemporánea.
El elemento central de su transformación ha sido un deslumbrante traje rojo de Dior. El impecable conjunto, formado por una chaqueta entallada y una falda midi, está confeccionado en lana y seda. El corte de la chaqueta, de cintura marcada y cuello alto, remite a la icónica silueta New Look y a la famosa chaqueta Bar, que se convirtió en símbolo de la casa de moda francesa. Esta elección demuestra no solo seguir las tendencias, sino un profundo conocimiento de la historia de la moda.
Los accesorios fueron seleccionados con no menos esmero. En las manos de la estrella se podía ver un pequeño bolso rectangular de Amiri, hecho de piel de ternera con relieve de cocodrilo. Sin embargo, la verdadera atención la atrajeron sus zapatos. La elección recayó en un original modelo Mary Jane del maestro español Manolo Blahnik. El calzado, cubierto con tejido de lana de estampado clásico de pata de gallo y detalles de malla de lunares, se convirtió en un punto destacado. El diseño de estos zapatos se inspiró en el estilo de Lady Heathcote-Amory, una de las mejores golfistas británicas del periodo de entreguerras, lo que aporta aún más aristocratismo y singularidad al conjunto.












