
La boda con Cayetano Martínez de Irujo, uno de los solteros más codiciados de España, inevitablemente colocó en el centro de atención a Bárbara Mirian, una mujer que hasta ese momento prefería permanecer en la sombra. El evento se convirtió en una verdadera sensación en los círculos sociales, obligando a la prensa a recopilar minuciosamente información sobre quien logró conquistar el corazón de un descendiente de los duques de Alba. Durante mucho tiempo, su biografía permanecía en el misterio, pero la celebración en la finca Las Arroyuelas arrojó algo de luz sobre su personalidad y origen.
Su familia siempre se mantuvo alejada de la vida pública. Su padre, Javier Mirian, empresario exitoso de ascendencia libanesa, y su madre, Lourdes Allende, nunca buscaron aparecer en revistas de sociedad. En la boda, una de las figuras clave fue la abuela materna de la novia, Teresa España. Bárbara mantuvo con ella, desde la infancia, una relación especialmente cercana y de mucha confianza, por lo que su presencia en la ceremonia fue particularmente significativa.
El entorno de Bárbara la describe como una joven que desde muy pequeña sorprendía por su madurez y su actitud seria, poco habitual para su edad. Demostró un talento brillante en los estudios, enfrentando tanto las ciencias exactas como las humanidades con igual facilidad. Parecía que todo lo que emprendía le resultaba natural. Sin embargo, hubo un área que nunca logró dominar: la música, en concreto, el piano. Intentó aprender en tres ocasiones y cada vez tuvo que aceptar la derrota, dejando ese empeño de lado.
La base de su personalidad se formó en el prestigioso colegio británico Runnymede, situado en la exclusiva zona madrileña de La Moraleja. Sus padres veían su futuro como el de una mujer del mundo, cosmopolita y culta. El objetivo se logró: Bárbara domina cinco idiomas con fluidez, lo que le abre todas las puertas. De su madre y abuela heredó los principales rasgos de su carácter: una increíble perseverancia y la capacidad de alcanzar sus metas, cualidades que, sin duda, le ayudaron tanto en su carrera profesional como en su vida personal.
Inició su trayectoria profesional con una pasantía de verano en el despacho de abogados «Palacio & Asociados», donde obtuvo su primera experiencia relevante. La celebración nupcial reunió a todos quienes desempeñaron un papel importante en su formación. Entre los invitados fue vista Rebecca Salama, formada en Oxford y dedicada a los cuidados paliativos en el Reino Unido. También estuvieron presentes algunos de sus profesores particulares, como Natalia Yazánovich, quien le enseñó francés. Para Bárbara, ese día no solo significó la formalización de una unión matrimonial, sino también una oportunidad de reunir a todas las personas queridas que participaron en su educación y desarrollo.












