
Evaluar los verdaderos resultados económicos de la visita de Estado de los monarcas españoles a China solo será posible con el tiempo; la diplomacia requiere paciencia. La misión tenía como objetivo abrir nuevas vías para las inversiones españolas. Sin embargo, la contribución de la reina Letizia a esta gira se hizo evidente casi de inmediato, a juzgar por el eco mediático y la reacción a su presencia en Chengdu y Pekín. En resumen: la reina causó sensación en China.
Una de las tareas clave para Letizia fue retomar el contacto con la primera dama de China, Peng Liyuan, con quien ya mantenía una relación cálida desde 2018. Aunque los detalles de su cena privada quedaron fuera del foco público, en sus gestos se percibía simpatía mutua. A ambas las une el amor por la cultura y la música. Peng Liyuan es cantante profesional, mientras que la reina Letizia es una oyente experta. Esta vez, asistieron juntas a un concierto de música española, como gesto de reciprocidad a la invitación de Letizia al Teatro Real de Madrid hace algunos años.
El vestuario de la reina en este viaje merece una mención aparte. No fue simplemente una selección de modelitos, sino una estrategia diplomática cuidadosamente planificada. El abrigo de Carolina Herrera adornado con peonías—la flor nacional de China—es un claro ejemplo de ello. Letizia eligió sus looks para no eclipsar a la anfitriona: de día prefirió vestidos minimalistas, aprovechando el color rosa, símbolo de apertura a la cooperación. Ese tono suavizaba en ocasiones su expresión seria, ayudando a proyectar la imagen deseada.
Un detalle curioso señalado por los expertos en moda: la reina eligió para su visita tres atuendos que ya había lucido en la ceremonia de entrega del Premio Princesa de Asturias. Se trata de uno de los eventos más importantes de su agenda anual, donde su estilo siempre es altamente valorado. Especialmente memorable fue el conjunto negro de Carolina Herrera con aplicaciones florales blancas. Esto no hace más que corroborar que Letizia brilla especialmente en estilismos elegantes y sencillos, alejados de las tiaras y los vestidos voluminosos.
Los medios locales destacaron especialmente la delicadeza y el interés genuino que la reina mostró por los actos oficiales. Por ejemplo, su participación en la ceremonia del té en el parque de Chengdu. Fue allí donde ocurrió una situación que se volvió viral en las redes sociales chinas: paseando por el parque Wangjianglou, Letizia se topó con una pareja de recién casados posando para su sesión de fotos nupcial. Sin dudarlo, se acercó y les felicitó cálidamente, provocando la alegría absoluta de la pareja. Más tarde, los recién casados declararon a los periodistas que consideraban este encuentro una señal de buena suerte para su matrimonio.
La aparición de la reina provocó una auténtica conmoción en la prestigiosa Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín «Beiwai», donde desde 1952 se forman los mejores hispanistas del país. Los estudiantes la recibieron como una auténtica estrella del rock, sin dejar de hacer fotos y saludarla efusivamente. El rector de la universidad aseguró a la invitada que el español está ahora «en lo más alto de la moda» en China. Actualmente, más de 60.000 personas estudian español, lo que demuestra la fuerza del «poder blando» hispano. Y la entusiasta acogida que recibió Letizia, más como un icono de estilo que como monarca, es buena prueba de ello. Los estudiantes le expresaron su admiración, e incluso algunos la compararon con otra española que ha conquistado el mundo: la cantante Rosalía.











