
La capital de Asturias, Oviedo, se detuvo expectante ante el mayor acontecimiento cultural del año: la entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025. A pocas horas de la solemne ceremonia, se celebró la tradicional audiencia con los galardonados en el emblemático Hotel Reconquista. El rey Felipe VI y la reina Letizia encabezaron la recepción acompañados de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Las mujeres de la familia real mostraron su sentido del estilo y unidad al lucir conjuntos coordinados en diferentes colores.
Como es habitual, la reina Letizia acaparó toda la atención. Para este importante evento, volvió a confiar en uno de sus conjuntos favoritos: un sobrio traje gris de la firma española Mango. Este conjunto, perteneciente a la colección Selection, está compuesto por una americana cruzada de lana de corte recto y elegantes pantalones ligeramente acampanados, y ya formaba parte de su vestuario en 2024. Su elección por ropa asequible y fabricada en España destaca una vez más su compromiso con el apoyo a los productores nacionales.
Según la experta en comunicación Christian Salomoni, este estilismo tiene un significado profundo. El traje de chaqueta gris no es solo una cuestión de moda, sino una declaración cuidadosamente pensada. Simboliza modernidad, seriedad y una alta preparación. Así, la reina y las princesas se presentan no como figuras sociales, sino como mujeres del siglo XXI, preparadas para liderar y tomar decisiones importantes.
El conjunto se completó con accesorios cuidadosamente seleccionados. La reina llevaba un bolso negro Doma Insignia Satchel de Carolina Herrera y lucía unos zapatos tipo ‘mary jane’ destalonados con tacón estable de cinco centímetros de la marca Sézane. Esta cómoda y elegante pareja la ha utilizado especialmente desde mayo de 2025, mostrando su compromiso con la comodidad sin renunciar a la elegancia.
Una de las señas de identidad del estilo de la reina Letizia en los premios de Oviedo es la renuncia a las joyas llamativas. Esta vez volvió a ser fiel a sí misma eligiendo únicamente los emblemáticos pendientes Rayo Iconic en oro rosa de 18 quilates con diamantes negros de la diseñadora Bárbara Goenaga y un anillo italiano sencillo. Este recurso estilístico permite que la atención no se desvíe de los protagonistas del día: los galardonados. Sus conjuntos siempre encuentran el equilibrio entre la formalidad protocolaria y el deseo de sorprender, promoviendo la moda española. Esta filosofía también la transmite a sus hijas, enseñándoles el arte de coordinar estilos.
La víspera, durante el concierto final de los actos del premio, la reina también lució una elegancia discreta. Apareció con un top bicolor —azul marino y negro— cuyas mangas estaban adornadas con flecos de cuentas y pedrería. Lo combinó con pantalones negros de Sybilla y zapatos slingback de Magrit, apostando de nuevo por la joyería minimalista.












