
Oviedo vuelve a ser el centro de atención de toda España. En la antesala de la solemne ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, que tendrá lugar la tarde del 24 de octubre en el Teatro Campoamor, la familia real celebró su tradicional encuentro con los galardonados. El acto se llevó a cabo la mañana del viernes en el Hotel Reconquista, en su emblemático salón Covadonga, donde se reunieron los miembros del jurado, los patronos de la fundación y los principales protagonistas del evento.
En la recepción previa a la ceremonia principal, la reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, lucieron conjuntos coordinados, apostando por elegantes trajes de pantalón. Sin embargo, pese a la estética compartida, cada una presentó su propia interpretación del estilo ejecutivo. La reina optó por un traje gris de Mango de una colección pasada, que combinó con una blusa negra. La heredera al trono, la princesa Leonor, eligió el traje de Hugo Boss con el que ya se la había visto en Navarra. Por su parte, la infanta Sofía decidió destacar al elegir un conjunto rojo vibrante de Tommy Hilfiger, aportando un toque de frescura al ambiente oficial.
El look de la reina Letizia se completó con unos zapatos modelo Paula de la firma francesa Sézane y originales pendientes con forma de rayo diseñados por Bárbara Goenaga. Una vez más, esta elección reforzó su estatus de referente de estilo, al combinar marcas de lujo con el prêt-à-porter.
Tampoco pasó desapercibida la reina Sofía. Llegó al hotel al son de gaitas, mostrando su constante compromiso con este importante evento. Desde 1981 no ha faltado a ninguna ceremonia. Al principio asistía junto al rey Juan Carlos, y desde su retirada en 1986, ha seguido acudiendo a la entrega del premio con su hijo, el rey Felipe. Desde 2014, también se les ha unido la joven Leonor, quien en 2019 pronunció aquí su primer discurso en público.
Este año, el papel de la princesa Leonor, de veinte años, adquiere aún más relevancia. Esto queda de manifiesto con la decisión del rey Felipe VI de cederle el derecho a pronunciar el discurso principal de la ceremonia. Este gesto se interpreta como un símbolo de la transferencia gradual de responsabilidades y de la preparación de la heredera para su futura función como jefa del Estado. Para la propia Leonor, que ya lleva diez años como presidenta de honor de la fundación, regresar a Asturias no es solo una visita oficial, sino un viaje a sus raíces y orígenes.












