
Oviedo volvió a convertirse en el epicentro de la vida social de España. La tarde del 24 de octubre, el Teatro Campoamor acogió la solemne ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2025. El evento, presidido por los Reyes y sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía, reunió a la élite del país. La ciudad se impregnó de un ambiente festivo, mientras los invitados lucían elegantes trajes de noche desfilando sobre la alfombra azul.
Entre los numerosos asistentes, una pareja en particular acaparó la atención de fotógrafos y críticos de moda: el extenista Feliciano López y su esposa, la modelo Sandra Gago. No es la primera vez que asisten a esta ceremonia, y cada una de sus apariciones se convierte en todo un acontecimiento. Este año, Sandra superó todas las expectativas, presentando un look que puede considerarse como referencia de elegancia para la temporada fría.
El secreto de su éxito estuvo en la virtuosa combinación de opuestos. A primera vista, podría parecer que la modelo se había puesto la chaqueta de su marido sobre los hombros. Un blazer oversize de corte masculino con solapas anchas contrastaba notablemente con el delicado vestido. Este recurso, que juega con la frontera entre lo masculino y lo femenino, siempre resulta atractivo y novedoso. Feliciano, por cierto, llevaba una chaqueta similar, lo que acentuó aún más el efecto y dio pie a numerosos comentarios sobre la audaz apuesta de estilo de su esposa.
Sin embargo, al observar más de cerca, quedaba claro que no se trataba de una improvisación fortuita, sino de una decisión de diseño cuidadosamente planeada. El conjunto de Sandra resultó ser un look integral de la marca Sophie et Voilà, perteneciente a la colección Otoño-Invierno 2025-2026. Tanto la chaqueta como el vestido estaban confeccionados en la misma lana italiana de alta calidad en azul marino, con un discreto patrón de rayas grisáceas. Así, la ilusión de que el blazer era ‘tomado prestado’ del esposo no era más que un truco estilístico ingenioso, digno de ser adoptado por cualquier amante de la moda.
El look se completaba con accesorios perfectamente elegidos. Sandra llevaba en la mano un bolso Kelly de Hermès en versión mini y negro, un clásico atemporal que nunca pasa de moda y que acentúa el estatus. En sus pies lucía unos originales stilettos negros con talón descubierto. Cada detalle estaba en su lugar, creando una imagen armónica y pulida.
Los invitados pudieron apreciar toda la elegancia del vestido ya en la sala del teatro. Cuando Sandra tomó asiento y se quitó la chaqueta, se reveló un sofisticado modelo con corsé y hombros descubiertos, un corte que vuelve a ser tendencia en la moda de noche. La falda larga, acampanada desde la cadera, aportaba monumentalidad y gracia a la silueta. Esta imagen transformable permitió a la modelo lucir apropiada tanto en la calle como en el ambiente solemne del teatro.
La aparición de Sandra Gago en la gala de Oviedo se convirtió en todo un manifiesto de estilo. Demostró que para lograr un look de noche perfecto no es necesario elegir algo extravagante. Basta con un vestido sencillo y una decisión estilística audaz para transformar un clásico en un conjunto ultramoderno.












