
En Oviedo se celebró la ceremonia de entrega de uno de los premios más prestigiosos de España en el ámbito deportivo. Serena Williams, la tenista estadounidense, fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2025. Este reconocimiento destaca no solo sus logros extraordinarios en las pistas, sino también su enorme influencia fuera de ellas.
En la sala del Teatro Campoamor se vivía una emoción especial. Cuando Leonor de Borbón entregó el diploma a Serena, la sala estalló en aplausos. Para muchos, este momento simbolizó el reconocimiento no solo de los triunfos deportivos, sino también de la misión personal de la deportista, que aprovecha su popularidad para apoyar iniciativas sociales.
Serena llegó a Asturias acompañada por su hija Alexis Olympia y un pequeño equipo. A pesar de su estatus de estrella mundial, prefirió permanecer discreta, disfrutando de los placeres sencillos: paseos por la ciudad, compras en comercios locales e incluso bailando al ritmo de las gaitas tradicionales. Su presencia en Oviedo no pasó desapercibida y los vecinos destacaron su cercanía y amabilidad.
Un lugar especial en el programa de la visita lo ocuparon los encuentros con jóvenes deportistas y estudiantes. Williams participó activamente en las conversaciones, compartiendo su experiencia y subrayando la importancia de la perseverancia y la confianza en uno mismo. Para muchos tenistas jóvenes, esos momentos fueron una verdadera fuente de inspiración. Además, habló sobre la labor de sus fundaciones benéficas, que desde hace años apoyan a los colectivos más vulnerables.
El Premio Princesa de Asturias ha vuelto a poner el foco en el tenis este año. Antes de Serena, lo recibieron leyendas como Martina Navratilova, Arantxa Sánchez Vicario, Steffi Graf y Rafael Nadal. Ahora Williams se suma a esta prestigiosa lista, elevando aún más el nivel para los futuros galardonados.
Esa noche también pisaron el escenario otras personalidades destacadas: el escritor Eduardo Mendoza, la fotógrafa Graciela Iturbide, el filósofo Byung-Chul Han, el economista Mario Draghi, el sociólogo Douglas Massey, la genetista Mary-Claire King y representantes del Museo Nacional de Antropología de México. Cada uno de ellos ha hecho una valiosa contribución al desarrollo de la cultura, la ciencia y los valores humanitarios.
Para Serena Williams, este galardón no es solo un trofeo más. Representa el reconocimiento a su esfuerzo por cambiar el mundo a mejor y subraya que el deporte puede ser una poderosa herramienta de transformación social. Su nombre ya está escrito en la historia, no solo como una de las mejores tenistas de todos los tiempos, sino también como alguien que inspira a millones de personas en todo el mundo.












