
A Susanna Griso, presentadora de televisión, rara vez le toca perder la compostura profesional en directo, especialmente cuando se trata de personas de su círculo cercano. Sin embargo, la reciente emisión de “Espejo público” fue una excepción. La periodista se vio obligada a realizar un comentario bastante contundente, aunque envuelto en elegancia, dirigido a Cayetano Martínez de Irujo, con quien mantiene una larga amistad. Tan prolongada ha sido esta relación que ella estuvo entre los invitados a su reciente boda con Bárbara Mirján.
El debate surgió durante la discusión sobre las noticias de sociedad más recientes. El centro de atención fue el nuevo número de la revista «¡Hola!», que dedicó su portada y casi treinta páginas a la boda del hijo de la fallecida duquesa de Alba. Esto causó sorpresa, pues anteriormente se había afirmado que no habría ningún reportaje exclusivo del evento. La situación se tensó aún más tras emitir unas imágenes en las que Cayetano, visiblemente molesto, discutía con los reporteros en la entrada de la iglesia. Acusó a la prensa de haberle amargado la vida durante décadas, calificó su trabajo de “basura” y afirmó que hace tiempo rompió lazos con ese mundo.
La compañera de Griso en el plató, Chema López, no perdió la oportunidad de avivar la controversia. Con ironía, señaló que las palabras del aristócrata sobre su ruptura con la vida pública no encajan con las 46 fotografías exclusivas en la revista. “¿De qué mundo estamos hablando, del tuyo o del mío?” – preguntó retóricamente, dirigiendo la mirada a Susanna y prácticamente obligándola a pronunciarse sobre la situación.
Griso, al verse en una situación incómoda, no evitó responder. Reconoció que las acciones de su amigo carecen de coherencia. Según ella, Cayetano está cometiendo un error al entrar en confrontación con los periodistas, cuando es evidente que su boda será el tema principal de numerosos medios. No obstante, la presentadora intentó suavizar un poco la situación y defender a su amigo. Explicó que el concepto actual de “exclusiva” ha cambiado. Según su información, no se trataba de vender directamente los derechos de fotografía a una sola revista. Griso sugirió que ahora se practica un nuevo tipo de colaboración: la publicación no paga un honorario, sino que asume parte de los gastos de la organización del evento, como costear la decoración, el banquete o la actuación de los músicos. Sin embargo, Gema López replicó que ese trueque sigue siendo una forma de acuerdo exclusivo, sin importar cómo se le nombre.
Para aliviar el ambiente, Susanna Griso cerró la discusión con una anécdota divertida ocurrida durante la misma boda. Con humor, relató que, después de toda la incómoda escena frente a la iglesia, el novio estaba absolutamente feliz y radiante durante la celebración. «Debo confesar que ni siquiera me reconoció cuando me acerqué a felicitarlo, por culpa de mi enorme sombrero. Me miró un buen rato, y luego me identificó por la voz. Por un instante, incluso pensé que me había equivocado de boda», compartió la presentadora entre risas. Este toque final demostró lo difícil que le resulta equilibrar el deber profesional con el afecto personal, aunque la crítica hacia su amigo, expresada con su característica delicadeza, resonó en todo el país.












