
En octubre, Córdoba se convirtió en el epicentro de la élite española. En la antigua iglesia jesuita de El Salvador y Santo Domingo de Silos, cuyas paredes datan del siglo XVI, intercambiaron votos de fidelidad Hugo Hernández-Mancha, hijo del destacado político Antonio Hernández-Mancha, y María Luisa Arrospide, heredera de los marqueses de Boíl. La ceremonia, impregnada del espíritu del clasicismo aristocrático, reunió bajo sus bóvedas a lo más selecto de la alta sociedad madrileña y andaluza.
Entre los invitados destacó especialmente la marquesa de Griñón, Tamara Falcó, quien asistió acompañada de su esposo Íñigo Onieva. Para la ocasión eligió una pieza de su propia colección TFP by Tamara Falcó para Pedro del Hierro. Su elección fue un elegante vestido de guipur negro valorado en 289 euros. El diseño midi con escote barco y mangas largas resaltaba perfectamente la figura. Un lazo de terciopelo en la cintura aportaba un toque distintivo, mientras que la falda tipo lápiz con abertura trasera y los puños rematados con botones forrados en tela completaban el conjunto. Este look discreto pero lujoso encajó a la perfección con la solemnidad del evento y la estética clásica a la que Tamara es fiel desde hace años.
Completó el conjunto una chaqueta azul marino de la misma línea de diseñador, valorada en 269 euros. Sus solapas y bolsillos de terciopelo contrastantes aportaban estructura a la silueta sin restarle elegancia. En los pies, la marquesa lucía los zapatos Voile Pump 105 de Aquazzura: unos stilettos negros de satén y tul semitransparente con tacón de 105 milímetros, que alargaban visualmente las piernas y añadían un toque de sofisticación. Las joyas vintage de Del Páramo Vintage brillaban sutilmente, mientras que el peinado natural de su cabello corto con raya al medio y la manicura neutra reforzaban la impresión de un chic estudiado.
La ceremonia reunió a más de un centenar de invitados, muchos de ellos pertenecientes a familias nobles y a círculos empresariales. En la celebración se vio a Sassa de Osma junto a su esposo Christian de Hannover e Inés de Cominges. Curiosamente, ambas eligieron tocados de la marca Mimoki. La novia, María Luisa Arrospide, deslumbró con un vestido nupcial de Cristina Navascués, la misma diseñadora que realizó el traje de boda de Bárbara Mirjan.
Tras la ceremonia religiosa, los invitados se trasladaron a una finca privada en las montañas de Sierra de Córdoba, donde les esperaba el banquete y la fiesta. Esta boda unió simbólicamente a tres generaciones de familias que han dejado huella en la historia de España: los Hernández-Mancha, con su peso político, y los Arrospide, cuyos orígenes se remontan a la aristocracia de Córdoba del siglo XIX.
Pocos días antes, Tamara Falcó vivió otra noche triunfal en la IV edición de los premios Talento Fashion en el Consulado General de Italia. Allí recibió el galardón especial Tributo FASHION de manos del diseñador Nacho Aguayo. Para esa ocasión, eligió un conjunto burdeos de su propia colección, compuesto por un top tipo bandeau, pantalones anchos de satén y una americana a juego. Esta aparición, al igual que la de Córdoba, reafirma su compromiso con el clasicismo contemporáneo que se ha convertido en su sello personal.












