
El concepto de eliminación del sarampión implica el cese de la transmisión prolongada del virus en amplias regiones. Las organizaciones médicas internacionales consideran la infección eliminada si durante un año o más no se registra una transmisión continua de la enfermedad dentro del país. Además, los casos importados individuales no deben provocar brotes prolongados que se extiendan por más de 12 meses consecutivos.
En noviembre de 2025, Canadá perdió oficialmente el estatus de país donde el sarampión se considera eliminado. La causa fueron brotes relacionados entre sí que, según los expertos de la Organización Panamericana de la Salud, constituían una sola cadena de transmisión del virus que no se interrumpió durante más de un año.
Situación en EE. UU.: nuevos brotes y posibles consecuencias
A principios de 2025, se produjo un gran brote de sarampión en las regiones occidentales de Texas. Aunque se logró frenar la propagación de la infección, se detectaron casos aislados en Arizona y Utah. En estos estados, continúan registrándose nuevos episodios hasta la fecha.
Expertos advierten: si se demuestra una relación entre los brotes en Texas, Arizona y Utah, Estados Unidos podría perder su estatus de país libre de sarampión ya en enero de 2026. La cuestión de reconocer estos casos como una sola cadena de transmisión viral será analizada por organizaciones internacionales a comienzos del próximo año.
Según los especialistas en enfermedades infecciosas, aún no está claro qué decisión tomarán los expertos. Sin embargo, la probabilidad de que los casos en varios estados se consideren parte de una misma cadena epidemiológica sigue siendo alta.
Causas del aumento de casos y el papel de la vacunación
El sarampión se considera una de las infecciones más contagiosas del mundo. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, en la fase aguda de la enfermedad fallecen entre uno y tres niños de cada mil infectados. Incluso tras la recuperación, pueden aparecer complicaciones graves años después.
La vacunación sigue siendo el método más eficaz de protección, ya que reduce el riesgo de contagio en un 97%. Sin embargo, en los últimos años, el número de personas que rechazan las vacunas ha ido en aumento. Esto crea condiciones favorables para la propagación del virus y la aparición de nuevos brotes.
Posibles consecuencias para el sistema sanitario
Perder el estatus de país donde el sarampión se considera eliminado puede llevar a un endurecimiento de las medidas sanitarias y a la revisión de los programas nacionales de inmunización. Las autoridades se verán obligadas a intensificar las campañas de información para aumentar la confianza de la población en la vacunación.
Los expertos señalan que el regreso del sarampión a países con sistemas de salud desarrollados evidencia problemas globales de cobertura vacunal. Si la tendencia continúa, situaciones similares podrían darse en otras regiones del mundo.
En los próximos meses, la atención de los expertos se centrará en la situación epidemiológica en Estados Unidos. La decisión de mantener o perder el estatus de país libre de sarampión será una señal importante para toda la comunidad internacional.












