
La final masculina de salto con pértiga en Torun marcó un antes y un después en los límites humanos dentro del atletismo. Duplantis, ya siete veces campeón mundial, se encontró con inesperada resistencia por parte de Karalis, quien no solo mantuvo el pulso, sino que obligó al favorito a saltar más alto de lo habitual. El resultado: 6,25 metros, un nuevo reto para todos los seguidores de esta disciplina.
Desde los primeros intentos quedó claro que Duplantis no pensaba reservar energías. Sus saltos sobre 5,50 y 5,85 metros transmitieron tal seguridad que parecía inalcanzable para los rivales. Sin embargo, Karalis, alentado por la grada y la música de ‘La danza de Zorba’, no solo resistió, sino que fue el primero en superar los 6,05 metros. Así quedó claro: la lucha por el oro sería hasta el último centímetro.
Duelo en las alturas
Cuando el listón llegó a seis metros, Duplantis lo superó sin problemas, mientras Karalis seguía sorprendiendo al público. El griego renunció a intentar los 6,10 y optó directamente por los 6,20, una altura nunca conquistada por él. Su primer salto estuvo cerca del éxito, pero la barra cayó. Aun así, la tensión aumentó: por primera vez en mucho tiempo, Duplantis estuvo en riesgo de perder el oro.
Karalis fue a por todo y pidió 6,25 metros. Esta decisión marcó el punto de inflexión en la final. Duplantis, pese al cansancio, superó la altura en su primer intento, aunque tocó la barra. El griego no pudo igualar la hazaña, pero su plata fue un logro de peso. Según RUSSPAIN, semejante competencia al más alto nivel es algo poco frecuente.
Un resultado histórico
Cabe destacar que, por primera vez en la historia, tres atletas superaron los seis metros en una misma gran competición. El australiano Marschall, quien logró esta marca, ganó la medalla de bronce e igualó su récord personal. Este resultado subraya el notable progreso del salto con pértiga masculino en los últimos años. El análisis de russpain.com señala que esta alta concentración de resultados es un indicio de una nueva era en esta disciplina.
A pesar del cansancio y la presión, Duplantis renunció a intentar batir el récord mundial. Su decisión es comprensible: el duelo con Karalis requirió máxima concentración y un gran esfuerzo físico. El público de Torun despidió al campeón con aplausos y el atleta se mostró satisfecho con lo conseguido.
El fenómeno Duplantis
El éxito de Duplantis se explica no solo por su talento, sino también por una combinación única de genética y condiciones de entrenamiento. Su padre Greg fue pertiguista y su madre Helena jugadora profesional de voleibol. Desde niño, el futuro campeón se entrenó en una pista especialmente equipada en el patio de su casa en Lafayette, lo que le permitió desarrollar velocidad y técnica a un nivel inalcanzable para la mayoría de sus rivales. Su marca personal en los 100 metros — 10,37 segundos — refleja unas condiciones físicas excepcionales.
La técnica de Duplantis se basa en la combinación de pértigas rígidas y una gran velocidad en la carrera, lo que le permite transformar la energía cinética en altura durante el salto. Este enfoque requiere no solo preparación física, sino también un profundo conocimiento de la mecánica del movimiento. Esto es lo que lo diferencia de otros atletas y lo convierte en el favorito en todos los grandes torneos.
Duplantis Armand, conocido como ‘Mondo’, es un saltador con pértiga sueco que en los últimos años se ha convertido en símbolo de la nueva generación del atletismo. Su carrera despegó con el récord mundial en Torun en 2020, cuando superó por primera vez la marca de Lavillenie. Desde entonces, no solo se impone regularmente en los torneos más importantes, sino que también marca nuevos estándares para todo el deporte. Sus logros inspiran a jóvenes deportistas en todo el mundo, y su estilo y carisma lo mantienen como una de las figuras más destacadas del deporte actual.












