
Analistas internacionales han publicado nuevas estimaciones sobre el desarrollo de la energía solar en el mundo. Según sus cálculos, para finales de la década, la capacidad global de plantas fotovoltaicas podría acercarse a los 2,9 mil millones de kilovatios. Al mismo tiempo, la gran mayoría de las nuevas instalaciones se concentrará en un número limitado de países.
Casi el 80% de todas las plantas solares en construcción o proyectadas corresponde a quince países. China desempeña un papel especialmente destacado en este proceso, ya que no solo lidera en número de instalaciones operativas, sino que además sigue aumentando el ritmo de construcción de nuevas plantas. Se estima que la cuota de China en la futura capacidad mundial será de aproximadamente el 35%. Además, las empresas chinas suministran la mayor parte de los componentes para paneles solares a nivel global, lo que refuerza aún más la posición del país en el mercado.
Estados Unidos e India ocupan el segundo y tercer lugar en cuanto a proyectos prometedores. En ambos países se están llevando a cabo ambiciosos programas estatales para impulsar el desarrollo de energías renovables. En Estados Unidos existe un conjunto de medidas para fomentar las inversiones y reducir la carga fiscal a los productores, mientras que en India se implementa una estrategia nacional para incrementar la proporción de energía limpia en la matriz energética. Pese al rápido crecimiento, sus cifras sumadas todavía quedan casi a la mitad de las de China.
Entre otros participantes destacados se encuentran países de Europa, Oriente Medio y el Sudeste Asiático. Alemania, España, Japón y Australia siguen invirtiendo en grandes proyectos solares, aunque su participación en la capacidad global de nuevas instalaciones es considerablemente menor que la de los líderes. En algunas regiones se observa un auge del interés por la energía solar ante el aumento de los precios de los combustibles tradicionales y la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los expertos destacan que el desarrollo de la energía solar depende en gran medida de la disponibilidad de tecnologías, el costo del equipamiento y el apoyo estatal. En los próximos años se espera una mayor reducción de precios de los paneles solares y un aumento en su eficiencia, lo que podría acelerar la implantación de nuevos proyectos en países en vías de desarrollo.
Así, para 2030, el panorama global de la energía solar cambiará significativamente. China mantendrá el liderazgo, mientras que Estados Unidos e India consolidarán sus posiciones. El resto de los países buscarán no quedarse atrás, implementando soluciones innovadoras y ampliando su propia capacidad.












