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El rincón de Asturias donde el otoño se alarga: el destino perfecto para viajar en noviembre

Un paraíso escondido en las montañas de España: el secreto que debes descubrir a finales de otoño

En las montañas de Asturias existe un lugar asombroso donde el otoño se resiste a marcharse. Su microclima único regala paisajes espectaculares. Un destino ideal para una escapada en noviembre.

Cuando el calendario empieza a insinuar la llegada del invierno y la mayoría de los bosques del norte de España ya han perdido su follaje colorido, hay un lugar donde el tiempo parece ir más despacio. En el Parque Natural de Somiedo, situado a apenas hora y media de Oviedo, noviembre se muestra en todo su esplendor. Una suave niebla envuelve los valles y el ritmo pausado de la vida transmite la sensación de un entretiempo interminable, donde los tonos dorados y rojizos se resisten a dejar paso al gris del invierno.

El secreto de este fenómeno está en las singulares condiciones naturales del lugar. Los valles profundos y la orientación particular de las laderas permiten conservar el calor, por lo que las temperaturas en noviembre siguen siendo bastante suaves. Esto afecta directamente al ciclo vital de los hayedos que dominan el paisaje local: las hojas permanecen en los árboles mucho más tiempo de lo habitual, tiñendo las pendientes de ocres, cobres y dorados mientras en otras zonas del Principado el paisaje ya luce desnudo y invernal. También es clave la baja densidad de población: aquí los bosques se mantienen prácticamente intactos y la naturaleza sigue su propio ritmo, ajena a las normas del ser humano.

El final del otoño es un momento ideal para recorrer Somiedo a pie. El calor del verano ya ha quedado atrás, la nieve aún no ha cubierto los senderos de media altitud y apenas hay turistas en las rutas. Uno de los trayectos más conocidos lleva hasta el Valle del Lago (Valle del Lago) y permite disfrutar al máximo de la transformación de los hayedos, pasear entre prados y contemplar pequeñas cascadas que resucitan con las primeras lluvias. Otro clásico, los Lagos de Saliencia (Lagos de Saliencia), ofrece vistas panorámicas que parecen sacadas de una postal. Quienes buscan tranquilidad encontrarán aquí una atmósfera especial y muy fotogénica, salpicada de tradicionales cabañas de piedra con techo de paja (teito) entre los bosques dorados.

El otoño prolongado también tiene su propia banda sonora. Aunque la época de la berrea de los ciervos ya ha pasado en su mayor parte, en las zonas de montaña aún pueden oírse los últimos bramidos de algún macho solitario. En esta época es habitual ver ciervos pastando en laderas abiertas y claros. Además, el parque es hogar del oso pardo cantábrico. Encontrarlo es muy poco frecuente y, si ocurre, se debe extremar la precaución y mantener la distancia, pero las huellas de su presencia —pisadas o marcas en los troncos— aparecen con bastante frecuencia. Las mejores horas para observar la fauna salvaje son al amanecer y en los momentos previos al atardecer.

La niebla es otro de los atributos imprescindibles de noviembre en Somiedo. Aparece y desaparece en cuestión de minutos, creando paisajes irrepetibles y casi místicos. En los días grises, cuando una densa bruma oculta las vistas lejanas, se pueden visitar tres miradores sin necesidad de largas caminatas. El Mirador del Príncipe ofrece una amplia panorámica del valle, el Mirador de Aguino permite apreciar la profundidad y magnitud de los desfiladeros locales, y la propia carretera hacia el Valle del Lago se convierte en un viaje pintoresco entre túneles de árboles de colores.

El aire fresco invita a descubrir la contundente y reconfortante gastronomía asturiana. Tras una larga caminata al aire libre, nada mejor que probar los tradicionales potajes, la famosa fabada, carnes a la parrilla o guisos caseros. Los quesos artesanales locales también merecen mención, en especial las cremosas variedades de Afuega’l Pitu. Un recorrido que parecía ser solo una excursión de un día puede fácilmente transformarse en una auténtica escapada gastronómica.

Llegar al Parque de Somiedo es sencillo. El trayecto desde Oviedo dura entre 75 y 90 minutos, según el destino elegido. El recorrido discurre por una carretera de montaña en buen estado, ofreciendo ya de por sí un verdadero placer visual. Para quienes llegan desde León, existe una ruta panorámica por el Puerto de Somiedo, que en noviembre resulta especialmente espectacular, sobre todo si las primeras nieves ya han teñido de blanco las cumbres.

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