
En el norte de Galicia hay un lugar que cada vez más personas eligen para descansar a finales de septiembre. Se trata de la pequeña localidad de Ortigueira, donde la tierra parece fundirse con las aguas del Atlántico y los paisajes resultan impresionantes. Aquí se pueden encontrar no solo extensas playas y abruptos acantilados, sino también una atmósfera en la que pasado y presente conviven lado a lado.
La ciudad es conocida por su centro histórico: callejuelas estrechas, la antigua iglesia de Santa Marta y una acogedora plaza principal crean un ambiente especial. Pero la auténtica fama llegó a Ortigueira gracias al Festival de Música Celta, que cada verano convierte la localidad en un punto de encuentro para músicos y turistas de todo el mundo. Pasear por el casco medieval de Ponto o por la Calle Real es una oportunidad para sentir el verdadero espíritu de Galicia, donde cada casa y cada rincón guardan sus propios secretos.
La playa de Morouzos es la tarjeta de presentación de la zona. Sus cuatro kilómetros de arena oscura, rodeados de dunas y pinares, ofrecen unas vistas privilegiadas al océano. Se accede fácilmente a pie a través de un sendero junto a la ría, algo muy apreciado por los aficionados a las caminatas y los paisajes marinos. A pocos kilómetros se encuentra el puerto de Espasante, un rincón pintoresco con casas de colores, las playas de Concha y Santo Antón, y una tradición singular: aquí se venera a un cerdo llamado Antón, que se ha convertido en símbolo del pueblo.
Fuera de la ciudad se despliegan paisajes naturales impresionantes. Las montañas A Capelada invitan a recorrer rutas de senderismo que conducen hasta los acantilados más altos de Europa continental. Desde los miradores de Loiba, se contemplan vistas consideradas de las mejores del mundo — aquí se encuentra el famoso «banco más bonito del planeta». Sentado en él, es fácil creer que estás en el mismísimo fin del mundo.
Gastronomía y tradiciones: el sabor de Galicia
En Ortigueira es imposible no sucumbir a la gastronomía local. Los menús de restaurantes y tabernas ofrecen mariscos frescos: percebes recién recogidos, almejas, vieiras y mejillones, preparados de manera sencilla pero con un sabor excepcional. No falta el clásico pulpo a la gallega, así como empanadas rellenas de atún, carne o frutos del mar. Para los amantes de lo dulce, destacan las tradicionales filloas y la tarta de almendras de Santiago, especialmente deliciosas con vistas a la ría.
Las tradiciones aquí forman parte inseparable de la vida diaria. Además del festival celta, a lo largo del año se celebran ferias y fiestas donde suenan gaitas y panderetas, y en las mesas se sirven los mejores productos de la región. Los artesanos locales ofrecen artículos de tejido, cerámica y joyería, que se pueden encontrar en los mercados y llevarse un pedazo de la cultura gallega.
Ortigueira se encuentra a solo 40 minutos en coche de la ecoaldea O Viso, lo que hace que la visita sea fácil y accesible. Vistas impresionantes, una hospitalidad sincera y los auténticos sabores de Galicia esperan a quienes decidan despedirse del verano aquí. A finales de septiembre, esta localidad se convierte en el lugar ideal para quienes desean conservar un pedazo de la verdadera España en su memoria.











