
Para llegar a Amaiur, hay que atravesar un antiguo arco de piedra, decorado con dovelas rojizas y un escudo. Este paso es como un portal a otro tiempo. Conduce a la única calle que conforma toda la aldea. Situado en el verde valle de Baztán, este rincón del norte de España parece tranquilo y discreto a primera vista. Pero tras este paisaje pastoral se esconde un pasado marcado por el estruendo de batallas y una lucha desesperada por la independencia. A tan solo unos kilómetros de la frontera francesa, rodeado de prados exuberantes y montañas silenciosas, Amaiur conserva con esmero su estructura y legado únicos.
El viajero que avanza por la arteria principal del pueblo observa una sucesión de robustas casas solariegas y nobles palacetes, cuyas fachadas han presenciado el paso de muchas generaciones. La calle asciende suavemente, guiando hacia la falda del monte Gaztelu. Allí, en la cima, durante siglos se alzó una ciudadela que controlaba los pasos estratégicos hacia Lapurdi. El aire aquí parece impregnado de leyendas sobre batallas que marcaron el destino del antiguo reino. Incluso hoy, en el silencio, casi se puede oír el eco de aquellos días lejanos en los que se decidía el futuro de todo un pueblo.
La fortaleza de Amaiur fue el último bastión de resistencia contra la conquista castellana. Décadas de meticulosas excavaciones arqueológicas han permitido a los investigadores recrear con notable precisión la imagen del complejo defensivo. En el centro se erigía una imponente torre, rodeada de muros de hasta ocho metros de altura y baluartes ya adaptados para el uso de artillería. La tierra ha revelado miles de artefactos: desde armas hasta objetos cotidianos que narran la vida diaria de la guarnición mejor que cualquier crónica. Hoy, estos hallazgos forman la base de la exposición del museo local, permitiendo a los visitantes acercarse a testimonios reales del pasado.
En la cima de Gastelu, donde se encontraba la ciudadela, en 1982 se inauguró un monumento en honor a los defensores de la independencia. Este espacio se ha convertido en un complejo memorial al aire libre. Se ofrecen visitas guiadas que incluyen el ascenso a las ruinas de la fortificación y un recorrido por la exposición permanente en el centro del pueblo. El precio de la visita es de 6 euros para adultos y 3 euros para niños de 6 a 11 años; los menores de 5 años entran gratis. Si se dispone de poco tiempo, es posible visitar solo la exposición del museo por 3,50 y 2 euros respectivamente. Todo el recorrido dura entre treinta minutos y una hora e invita a sumergirse en la atmósfera de una época heroica.
Amaiur es un punto clave en la ruta turística de los «Castillos de Navarra», consolidándose como un centro de peregrinación cultural e histórica. Sin embargo, el visitante encontrará aquí otros atractivos: por ejemplo, un antiguo molino que aún funciona gracias a la fuerza del agua. También es posible degustar los tradicionales talos de maíz. Además, por el pueblo pasa una de las rutas del Camino de Santiago, el llamado Camino de Baztán, lo que lo convierte en una parada obligatoria para peregrinos y para quienes buscan conectar con el verdadero espíritu de la región.
Se puede llegar por la carretera N-121-B desde Oronoz-Mugaire, en dirección a Dantxarinea. Tras unos 18 kilómetros hay un desvío hacia el pueblo. La distancia desde Pamplona es de 65 kilómetros, desde San Sebastián son 72 y desde la localidad francesa de Bayona, poco más de 50. Un dato importante para quienes viajan en coche: hay que dejar el vehículo en el aparcamiento junto a la iglesia. El acceso al centro histórico está restringido, lo que contribuye a preservar su ambiente auténtico y hace que el paseo por la única calle del pueblo sea aún más especial.












