
En las infinitas llanuras de Castilla y León, en la localidad de Medina del Campo, se alza una impresionante construcción de ladrillo rojo cuyo perfil evoca imágenes propias de sagas legendarias. Se trata del castillo de La Mota, uno de los baluartes más impresionantes y de mayor relevancia histórica de España. Sus gruesos muros y la majestuosa torre del homenaje transportan al visitante cinco siglos atrás, a la época de caballeros, intrigas reales y grandes convulsiones. Esta edificación, que hoy atrae a miles de turistas, no fue solo una fortaleza: fue centro de la vida política, tesorería del Estado y prisión de las personalidades más importantes de su tiempo.
El bastión inexpugnable de Castilla
La historia del castillo se remonta al siglo XV, durante el reinado de Juan II de Castilla. Fue por orden suya que comenzó la construcción de esta ciudadela, que se completó ya bajo su sucesor, Enrique IV. Sin embargo, el aspecto definitivo e imponente de La Mota se debe a los Reyes Católicos, Isabel y Fernando. Conscientes de la evolución de la guerra, ordenaron modernizar el castillo, convirtiéndolo en un ejemplo avanzado de la ingeniería fortificadora de la época. Alrededor de la fortaleza se construyó un robusto muro artillero y se excavó un profundo foso, lo que la hacía prácticamente invulnerable a los asedios del momento. Este innovador sistema defensivo se convirtió en un referente para toda Europa, demostrando el poderío militar de la España unificada. Dentro de sus muros no solo se resguardaba una guarnición, sino también una de las instituciones más importantes del estado: el archivo de la Corona de Castilla, donde se custodiaban valiosos documentos y tesoros.
Prisión para nobles y genios
Las imponentes murallas de La Mota servían no solo como protección, sino también como aislamiento. El castillo rápidamente ganó una reputación como prisión de élite, donde no encerraban a delincuentes comunes, sino a opositores políticos, aristócratas caídos en desgracia y comandantes capturados. Aquí pasó veinte años en cautiverio Hernando Pizarro, hermano del famoso conquistador, condenado por asesinato. Sin embargo, la historia más legendaria relacionada con el pasado carcelario de la fortaleza es la de Cesare Borgia. Hijo del papa Alejandro VI, conocido por su crueldad y ambición, fue capturado y trasladado a La Mota. Parecía imposible escapar de la torre de 40 metros. Sin embargo, Cesare, demostrando una astucia increíble, logró organizar una audaz fuga. Con la ayuda de sus cómplices, descendió desde una altura vertiginosa utilizando una cuerda; se rompió la pierna al caer, pero aún así logró eludir la persecución y abandonar España. Este episodio solo añadió un aura de misterio e inexpugnabilidad al castillo.
La tragedia de la reina Juana
Sin embargo, la página más triste en la historia del castillo está ligada al nombre de Juana I de Castilla, apodada popularmente «la Loca». Heredera de los Reyes Católicos, se convirtió en un peón en crueles juegos políticos. Su propia madre, la reina Isabel, ordenó encerrarla en La Mota, oficialmente por su supuesta celosa obsesión por su esposo, Felipe el Hermoso, y por presuntos signos de trastorno mental. Juana pasó dos años en el castillo, privada de libertad y sin posibilidad de ver a su marido. Tras la repentina muerte de este, su dolor fue inconmensurable, y ese profundo estado depresivo fue aprovechado por su padre, Fernando, y más tarde por su hijo, Carlos V, para apartarla definitivamente del trono al que tenía pleno derecho. La historia de Juana no es solo un relato sobre la locura, sino una tragedia de una mujer cuyos sentimientos y derechos fueron sacrificados en nombre de los intereses del Estado.
Un viaje al pasado hoy
En 1904, el castillo de La Mota fue declarado Monumento Nacional, lo que lo salvó de la destrucción y el olvido. Hoy en día es un centro cultural y museo abierto a todos los que deseen acercarse a la historia. Los visitantes pueden pasear libremente y sin coste por el patio exterior, visitar la capilla y la sala Juan de la Cosa, ubicadas en la planta baja. Esto permite apreciar la magnitud y la atmósfera del lugar. Para quienes deseen profundizar en el pasado, se organizan visitas guiadas de pago. El guía le llevará por excavaciones arqueológicas de la Edad de Hierro, mostrará galerías subterráneas de tiro y recorrerá las estancias interiores. El punto culminante de la visita puede ser la subida a la Torre del Homenaje, de 40 metros de altura. Tras superar 160 escalones, se llega a la Sala de Honor, las habitaciones de la reina y al mirador, desde donde se abre una vista impresionante de las tierras castellanas. En determinados días, incluso se celebran representaciones teatralizadas que reviven las leyendas de la antigua fortaleza.












