
En pleno corazón de la comarca gallega de Terra Chá, en la localidad de Vilalba, se esconde un hotel con una historia singular. Su pasado está íntimamente ligado al nombre de una de las figuras más influyentes de la política española del siglo XX. Este Parador fue en su día el más pequeño de toda España, ofreciendo a los huéspedes solo seis habitaciones dentro de los muros de una antigua torre medieval. Décadas después, no solo ha conservado su encanto histórico, sino que se ha transformado en un moderno complejo hotelero, manteniéndose como un lugar emblemático en la famosa Ruta Jacobea.
La apertura de este parador en 1967 fue fruto de la iniciativa personal de Manuel Fraga Iribarne. Nacido en Vilalba y ocupando entonces el cargo de ministro de Información y Turismo, Fraga se volcó en convertir el antiguo hotel de su ciudad natal en parte de la prestigiosa red nacional. Este proyecto formaba parte de su ambiciosa campaña para impulsar la marca turística de España bajo el famoso lema ‘Spain is different’. El lugar elegido para el nuevo hotel fue la Torre de los Andrade, un torreón del siglo XV y única parte conservada del castillo de los condes de Andrade. Durante sus primeros años, este discreto hotel de tres estrellas y seis habitaciones ostentaba el título no oficial de ser el más pequeño de España.
Durante mucho tiempo, el Parador de Vilalba fue una joya discreta y poco conocida del turismo gallego. Todo cambió al inicio del nuevo milenio, cuando se tomó la decisión de ampliarlo. En el año 2000, junto a la histórica torre, se construyó un nuevo edificio inspirado en el tradicional pazo gallego. Gracias a esto, se añadieron 42 habitaciones modernas y el hotel fue elevado a la categoría de cuatro estrellas. Aun así, los creadores lograron conservar la autenticidad del complejo. Dentro del antiguo torreón todavía se encuentran las seis habitaciones originales y el majestuoso Salón Andrade, cuyas paredes están decoradas con escudos y frescos que evocan su pasado aristocrático.
Hoy en día, el hotel representa una combinación armoniosa de historia, arquitectura y la reconocida hospitalidad gallega. Su ubicación lo convierte en el lugar perfecto para hacer parada en el Camino del Norte del Camino de Santiago, cerca de referentes como Mondoñedo y Lugo. Los alrededores del parador abundan en belleza natural: ríos, valles verdes y rutas de senderismo que conducen a rincones tan pintorescos como la laguna de Charca del Alligal o la sierra de Serra do Xistral.
Además de su valor cultural, el parador atrae a los viajeros con ofertas atractivas. Por ejemplo, para el invierno de 2025 se han anunciado tarifas muy competitivas. Durante todo noviembre y gran parte de diciembre, el precio por noche en muchas fechas baja de los 100 euros, e incluso en algunos días llega a 94 euros. Es una excelente oportunidad para organizar una escapada inolvidable a uno de los rincones más auténticos de la provincia de Lugo, donde las piedras centenarias de la torre de Andrade conviven con el confort moderno.












