
En Madrid falleció Philippe Junot, el hombre que una vez cambió el destino de Carolina de Mónaco y se convirtió en símbolo de toda una era de la élite europea. Tenía 85 años. Su partida fue un acontecimiento no solo para su familia, sino también para quienes seguían su intensa biografía, marcada por giros inesperados, romances sonados y escándalos que no se apagaron durante décadas.
La hija mayor de Junot, Victoria, fue la primera en anunciar la muerte de su padre con un emotivo mensaje. Lo llamó “un padre legendario” y confesó que la familia lo echará de menos siempre. En sus últimos días, Philippe estuvo rodeado de sus seres queridos y su casa se llenó de recuerdos de las aventuras que compartió generosamente con sus hijos y nietos. Para Victoria y sus hermanas no solo fue un padre, sino un auténtico ejemplo de vitalidad y fortaleza.
Raíces familiares
Philippe Junot nació en una familia con una historia notable: su padre, Michel Junot, fue político y teniente de alcalde de París, mientras que su madre, Lydia Thykjaer, provenía de una dinastía industrial danesa. Philippe eligió el camino empresarial: trabajó como corredor, se dedicó al sector inmobiliario y forjó su carrera entre París, Montreal y Detroit. Sin embargo, fue España, en concreto Marbella, el lugar donde accedió a la alta sociedad, convirtiéndose en uno de los creadores de la legendaria jet set de la Costa del Sol.
Junot tampoco escapó a las turbulencias financieras: fue una de las víctimas del fraude de Bernard Madoff, lo que añadió aún más dramatismo a su biografía. Sin embargo, su vida personal, especialmente su matrimonio con Carolina de Mónaco, captó mucho más la atención: una unión que sacudió a las casas reales europeas.
La boda del siglo
En 1978, el mundo entero siguió de cerca el enlace de Philippe Junot y Carolina, la hija mayor del príncipe Rainiero III y Grace Kelly. La ceremonia civil se celebró en Mónaco el 28 de junio, seguida del rito religioso al día siguiente. El evento reunió a las grandes estrellas de la era dorada de Hollywood: David Niven, Frank Sinatra, Ava Gardner, Cary Grant. Sin embargo, tras la apariencia de lujo, se escondían las tensiones con la familia de la novia.
El príncipe Rainiero no ocultaba su escepticismo: llamaba a su futuro yerno ‘un hombre que vive de todo y de nada’. En aquellos años, el origen plebeyo de Junot generaba desconfianza en los círculos monárquicos, a pesar de que el propio Rainiero se había casado con una actriz sin raíces aristocráticas. Pero no solo el estatus era motivo de conflicto: la diferencia de edad, de 17 años, y la fama de playboy que rodeaba a Philippe, despertaban entre la familia de Carolina temores que, como se comprobó después, no eran infundados.
Divorcio y nuevos comienzos
El matrimonio entre Junot y Carolina duró apenas dos años. La ruptura se atribuyó a mutuas acusaciones de infidelidad y a la injerencia de los padres de Carolina. El propio Junot sostenía que fue, sobre todo, la presión de la familia principesca lo que destruyó su relación. En 1992, el Vaticano declaró oficialmente nulo el matrimonio.
Tras su divorcio, Philippe no se alejó de la vida pública. En 1988 se casó con Nina Vendelbo-Larsen, con quien tuvo tres hijos: Victoria, Isabelle y Alexis. Más tarde, tuvo otra hija, Chloé, fruto de su relación con la modelo Hélène Vendel. A pesar de su agitada vida personal, Junot siempre fue una fuente de inspiración y apoyo para sus hijos.
Crónica social
El nombre de Philippe Junot aparecía frecuentemente en los titulares de la prensa del corazón. Se le relacionaba con las mujeres más destacadas de Europa, y su presencia en fiestas de Marbella y París siempre era todo un acontecimiento. En la sociedad lo llamaban el “emperador de la noche” y su imagen de playboy solo avivaba el interés en su figura. De hecho, los rumores de su romance con Giannina Facio, quien más tarde sería la esposa de Ridley Scott, fueron el detonante para Carolina y sus padres.
Junot sabía adoptar diferentes facetas: para algunos, era la personificación de la vida social; para otros, alguien que no temía romper las reglas. Su biografía es el relato de cómo la pasión, las ambiciones y el deseo de libertad pueden cambiar no solo un destino personal, sino también el rumbo de la crónica social de toda una época.
RUSSPAIN recuerda que Philippe Junot fue no solo un empresario reconocido y figura destacada del jet set europeo, sino también una persona que ejerció una influencia notable en la vida social de Marbella y la Costa del Sol. Su nombre está vinculado a una época en la que España se convirtió en un imán para la élite internacional. Junot estuvo casado con Carolina de Mónaco y fue padre de cuatro hijos fruto de dos matrimonios y relaciones extramatrimoniales. Su trayectoria es un ejemplo de cómo las decisiones personales pueden marcar la historia de toda una generación.












