
En pleno corazón de Madrid, para 2027 culminará la ambiciosa rehabilitación del Palacio de los Vargas, que tras su renovación pasará a llamarse Real Casa de Campo. Este proyecto promete devolver a la ciudad no solo una joya arquitectónica, sino también una pieza clave de su identidad cultural y natural.
Las obras de restauración abarcarán tanto el propio palacio como el histórico jardín adyacente. El ayuntamiento ya ha invertido fondos considerables en estudios preliminares, incluyendo excavaciones arqueológicas y el análisis de documentos históricos. Gracias a la financiación de fondos europeos, incluida la iniciativa Next Generation, se han conseguido más de 10 millones de euros para materializar este ambicioso plan.
Un viaje al pasado: de residencia real a museo
La historia de este lugar se remonta al siglo XVI, cuando la influyente familia Vargas construyó aquí su casa de campo. Más tarde, el palacio se convirtió en la residencia favorita del rey Felipe II, quien desde este enclave comenzó a transformar Madrid en la capital de España. A lo largo de los siglos, el edificio fue reformado en distintas ocasiones: en el XVI adoptó formas geométricas sobrias, y en el XVII el arquitecto Francisco Sabatini aportó toques de villa italiana a la fachada y modificó la estructura del tejado.
Recientes hallazgos arqueológicos han sacado a la luz elementos únicos: fragmentos de muros del siglo XVI, antiguos suelos, azulejos de estilo mudéjar, columnas, restos de chimeneas e incluso escaleras ya desaparecidas. Todo ello formará parte de la nueva exposición, que permitirá descubrir cómo era la vida cotidiana de los habitantes del palacio a lo largo de diferentes épocas.
Jardín renacentista: regreso a las raíces
Se presta especial atención a la restauración del jardín histórico, que ocupa más de 10.000 metros cuadrados. Aquí se plantarán unas 25.000 especies vegetales, incluyendo 155 árboles nuevos, una colección de 120 variedades de rosas y más de 700 arbustos. Esta iniciativa permitirá recrear la atmósfera de los jardines renacentistas propios de las residencias reales de aquella época.
Tanto los madrileños como los visitantes de la capital podrán pasear por las alamedas donde antaño descansaba la nobleza española. El nuevo jardín será no sólo un monumento botánico, sino también un espacio para actividades culturales y para el disfrute familiar.
Apertura para el aniversario: un regreso simbólico
La finalización de todos los trabajos está prevista para el 500 aniversario del nacimiento de Felipe II, que se celebrará en 2027. Para entonces, el Palacio de Vargas abrirá sus puertas al público con una nueva función: como museo y centro cultural que une el pasado y el presente de Madrid. Las autoridades municipales consideran este proyecto como uno de los principales para la preservación del patrimonio histórico de la capital.












