
A veces, los destinos de padres e hijos se cruzan de manera trágica, creando paralelismos sombríos que sorprenden por su intensidad. La historia de la alta sociedad española cuenta con varios episodios dolorosos: la prematura desaparición de Elena Arnedo, exesposa de Miguel Boyer, y su hija Laura; el destino de Amparo Illana, esposa de Adolfo Suárez, y su hija Mariam. También en esta triste lista figura la historia de Matilde Figueroa y su célebre hija, Marta Chávarri. Cada uno de estos acontecimientos marcó su tiempo en la crónica social, dejando heridas profundas en sus allegados y generando un gran impacto en la opinión pública.
El reciente fallecimiento de Marta Chávarri sorprendió a muchos. Quedaba ya lejos el escándalo que la rodeó por su relación con Alberto Cortina, hoy casado con Elena Cué. En la memoria de la gente, Marta permanece como un icono de estilo, una mujer elegante cuya reputación fue injustamente destruida por la prensa y la opinión pública. Su partida ha reabierto el debate sobre la fragilidad de la vida y las vueltas del destino que persiguieron a su familia.
Álvaro Falcó, el único hijo de Marta, actualmente felizmente casado con Isabelle Junot, perdió a ambos padres en un periodo muy corto de tiempo. Su padre, el marqués de Cubas, título que heredó Álvaro, falleció en octubre de 2020. Su madre, Marta Chávarri, murió el 21 de julio de 2023. Fue una etapa especialmente difícil para la familia, marcada también por la pérdida del marqués de Griñón, tío de Álvaro. Álvaro nunca llegó a conocer a su abuela materna, Matilde Figueroa, que era hermana de la conocida periodista Natalia Figueroa, esposa del legendario cantante Raphael.
Matilde Figueroa contrajo matrimonio con el diplomático Tomás Chávarri. De esta unión nacieron cinco hijos: Marta, Isabel, Gonzalo, Álvaro y María. Hoy solo sobreviven tres de ellos. Su hermano Álvaro falleció en un accidente de moto en 1991, cuando tenía solo 28 años. Matilde provenía de una de las familias más distinguidas: era hija del marqués de Santa Floro y nieta del conde de Romanones, lo que situaba a su familia entre las dinastías más aristocráticas de España. Su vida se truncó por un infarto cerebral cuando su hija Marta tenía apenas 19 años. Esta tragedia marcó para siempre la vida de sus hijos, que crecieron sin el apoyo de su madre.
La pérdida de su hermana fue un duro golpe para Natalia Figueroa. Asumió el papel de segunda madre para sus sobrinos, rodeándolos de cuidado y amor. Natalia tenía una relación muy cercana con Matilde, una mujer discreta y reservada que llevaba una vida cosmopolita debido a la profesión de su esposo. La carrera diplomática de Tomás Chavarri comenzó en los años 50. Su primer destino en el extranjero fue en 1962 en la delegación comercial de la embajada de España en Berna (Suiza). Posteriormente, se trasladaron a Washington. En 1978, fue nombrado jefe de la Representación Permanente de España ante la OCDE, y cinco años después, embajador en Arabia Saudí, donde permaneció hasta 1987.
En agosto de 1979, Matilde Figueroa fue ingresada en la clínica Puerta de Hierro en estado crítico tras una grave hemorragia cerebral. Los médicos lucharon por salvarle la vida, pero unos días después, el 22 de agosto, su corazón dejó de latir. Matilde siempre evitó la vida pública, de modo que apenas quedan fotografías suyas, salvo algunas instantáneas del enlace de su hermana Natalia con Raphael en Venecia. Esto no hace sino resaltar su deseo de permanecer en un discreto segundo plano, lejos de la mirada curiosa de la prensa.
Cabe destacar que su hija, Marta Chávarri, fue en los años 80 una de las figuras más destacadas de la alta sociedad española, la auténtica “it-girl” de su época. Su matrimonio con Fernando Falcó, marqués de Cubas, la convirtió en el centro de los círculos aristocráticos de Madrid. Sin embargo, todo cambió cuando estalló un sonado escándalo debido a su relación con el financiero casado Alberto Cortina. La persecución alcanzó su punto álgido cuando la revista Diez Minutos publicó una fotografía en la que los paparazzi captaron a Marta saliendo de un hotel sin ropa interior. Aquella imagen destruyó su reputación y su matrimonio. El posterior divorcio y la condena pública la llevaron a retirarse durante muchos años. Prácticamente desapareció de la vida pública, optando por una existencia reservada y dedicándose por completo a su hijo. Su repentina muerte en 2023 fue un shock y una oportunidad para recordar no solo los escándalos, sino también el alto precio que tuvo que pagar por el derecho a amar y ser ella misma en una sociedad conservadora de la época.












