
Andalucía sabe guardar secretos. Lejos de las bulliciosas costas y los grandes centros turísticos, en el corazón de la región de las Sierras Subbéticas, se esconden lugares capaces de ofrecer una auténtica sensación de descubrimiento. Uno de estos tesoros es una ruta de senderismo que comienza en el encantador pueblo de Almedinilla. No se trata simplemente de un paseo por la naturaleza, sino de una verdadera inmersión en la historia y los paisajes que se han formado a lo largo de milenios. Es un recorrido accesible para todos, que en pocas horas permite ver aquello por lo que otros viajan durante semanas: herencia antigua, vestigios industriales y dos impresionantes cascadas.
Almedinilla: muros blancos y pasado romano
El viaje comienza mucho antes de dar el primer paso por la ruta. El propio pueblo de Almedinilla es el prólogo de la aventura. Sus calles estrechas, encaladas hasta el blanco deslumbrante, y los balcones rebosantes de flores crean una atmósfera de calma y serenidad. Antes de emprender el camino, merece la pena dedicar tiempo a dos puntos clave de interés. El primero es la villa romana “El Ruedo”, uno de los complejos arqueológicos más importantes de España, donde literalmente se puede tocar la vida de una familia acomodada en tiempos del Imperio Romano. El segundo es el Museo Histórico-Arqueológico, que alberga hallazgos de la villa y del cementerio íbero. Esto ayuda a comprender la profundidad de las raíces históricas de esta tierra por la que vamos a caminar.
Por el cauce del Caicena hasta la primera cascada
Desde la calle urbana Calle del Río, el sendero conduce al parque Huerto de San Juan. Aquí la civilización se funde suavemente con la naturaleza y casi de inmediato se escucha el murmullo del agua cayendo. Es el salto de Surreón, la primera maravilla en el camino. El agua desciende desde un pequeño desnivel, formando a sus pies remansos que, en los días calurosos de verano, se convierten en un verdadero refugio para los vecinos. Los rincones sombreados y la frescura del agua crean el lugar perfecto para descansar. Más adelante, el sendero serpentea en paralelo al río Caicena. Por el camino aparecen ruinas de antiguos molinos harineros del siglo XIX. Al observar estas piedras cubiertas de musgo, es fácil imaginar cómo, hace más de cien años, aquí la vida bullía y el río no era solo un adorno del paisaje, sino una fuente de energía y prosperidad para toda la localidad.
Culminación: la majestuosidad del Salto del Caballo
El camino comienza a elevarse suavemente. La subida no es nada difícil, pero con cada metro se abren panorámicas cada vez más amplias del valle que lo rodea. El paisaje cambia, volviéndose más salvaje y rocoso. Pronto, el sendero lleva a un mirador especialmente acondicionado, y es aquí donde al viajero le espera la principal recompensa. Desde este punto se ofrece una vista impresionante al Salto del Caballo, o “Pryzhok Loshadi”. Un caudal poderoso de agua cae desde una gran altura en una garganta rocosa, creando un espectáculo impactante. El sonido del agua, que resuena en las paredes del cañón, y la belleza agreste de las rocas circundantes invitan a detenerse y contemplar largamente esta maravilla natural. Es el momento en que uno comprende que el pequeño esfuerzo de la subida ha valido la pena.
El microviaje perfecto para todos
Todo el recorrido circular tiene poco más de cinco kilómetros y medio, con un desnivel acumulado de apenas 160 metros. Estas cifras hablan por sí solas: el sendero es ideal para paseos en familia, incluso con niños pequeños, y para quienes viajan con perros. La excelente señalización evita perderse, y la cercanía del pueblo, con toda su infraestructura, hace que la caminata sea lo más cómoda posible. Este itinerario es un excelente ejemplo de cómo combinar el enriquecimiento cultural, una actividad física ligera y el disfrute de la naturaleza en una sola salida corta. Es una experiencia concentrada para conocer Andalucía, su historia y sus paisajes, accesible en cualquier época del año y sin necesidad de preparación especial. Un verdadero hallazgo para quienes buscan recargar energías sin complicaciones.












