
En el corazón de la comunidad autónoma de Castilla y León, en la provincia de Segovia, se encuentra la singular ciudad medieval de Sepúlveda. Este lugar, que forma parte oficialmente de la asociación de los pueblos más bonitos de España, ofrece a los viajeros una completa inmersión en la historia. Sus calles empedradas, edificios antiguos y sólidas murallas crean una atmósfera en la que parece que el tiempo se ha detenido varios siglos atrás.
No es casualidad que a Sepúlveda se la conozca como «la villa de las siete puertas» (la villa de las siete puertas). La ciudad está rodeada por una muralla perfectamente conservada, construida entre los siglos X y XII. Las siete puertas que dan acceso al centro histórico servían antiguamente no solo para la defensa, sino también para controlar la entrada. Entre las más conocidas están la Puerta del Azogue, que conducía a la antigua plaza del mercado, y la Puerta del Río (Puerta del Río), desde donde se contempla una magnífica vista del valle. Gracias a su rico patrimonio, Sepúlveda fue declarada Bien de Interés Cultural y cuenta con la categoría de Conjunto Histórico-Artístico.
Un paseo por Sepúlveda es un verdadero viaje a través de diferentes épocas arquitectónicas. El centro de la vida social es la Plaza Mayor, rodeada de soportales y edificios antiguos. Sobre la ciudad se alzan las ruinas del castillo y varias torres de vigilancia. Especial mención merecen las iglesias románicas, auténtico símbolo de la región. Entre ellas destacan la Iglesia de El Salvador, una de las más antiguas de la provincia, y el santuario de Nuestra Señora de la Peña. Además, en la localidad se puede visitar el Museo de los Fueros, ubicado en la iglesia de los Santos Justo y Pastor, y el Centro de Interpretación en el edificio de la antigua cárcel.
El atractivo de Sepúlveda no se limita a sus murallas históricas. Muy cerca se encuentra el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, un impresionante cañón de paredes verticales de caliza que alberga una de las mayores colonias de buitres leonados de Europa. El parque ofrece condiciones ideales para el senderismo, la observación de la fauna salvaje y el disfrute de espectaculares vistas panorámicas.
Una visita a Sepúlveda estaría incompleta sin probar su gastronomía local. La ciudad es famosa por sus platos tradicionales, destacando el cordero asado preparado en horno de leña. Numerosos restaurantes ofrecen este y otros manjares, permitiendo a los visitantes disfrutar plenamente del sabor y el espíritu de Castilla. Así, Sepúlveda representa una combinación armoniosa de historia, cultura, naturaleza y gastronomía, lo que la convierte en una parada obligatoria para quienes la visitan.











