
En pleno corazón del casco histórico de la capital andaluza, rodeado de joyas mundialmente conocidas como la Catedral y el Real Alcázar, se erige un majestuoso edificio. Sus fachadas sobrias pero armoniosas conservan la memoria de una época en la que España era el centro del mundo y sus barcos surcaban océanos inexplorados. No es simplemente una construcción, sino una puerta al pasado que invita a cada visitante a acercarse a la historia de grandes viajes, conquistas y descubrimientos que cambiaron para siempre el mapa del planeta. Y lo más sorprendente es que este viaje en el tiempo está al alcance de todos, ya que la entrada es completamente gratuita.
Originalmente, este imponente edificio fue concebido a finales del siglo XVI por orden del rey Felipe II con un propósito muy distinto. Debía ser la Casa del Gremio de Comerciantes, un lugar donde la vida comercial florecía y se cerraban tratos relacionados con el flujo de mercancías procedentes del Nuevo Mundo. El proyecto fue confiado a Juan de Herrera, figura clave del Renacimiento español y autor también del célebre monasterio de El Escorial. Contó con la colaboración de maestros como Alonso de Vandelvira y Juan de Minjares. El edificio es un espléndido ejemplo del estilo herreriano: una geometría rigurosa de planta cuadrada, un amplio patio interior, dos plantas con techos abovedados y una impresionante escalera principal de mármol que las conecta. Todo ello transmite una sensación de sobria grandeza y proporciones perfectas.
El destino de este edificio cambió radicalmente en el siglo XVIII. El rey Carlos III decidió convertir la antigua bolsa en un archivo centralizado de todos los documentos relacionados con las colonias americanas y asiáticas, que hasta entonces estaban dispersos por diferentes ciudades del reino. Desde 1785, este lugar custodia un patrimonio documental de incalculable valor histórico. Imagínese: más de 43 mil legajos, que contienen alrededor de 80 millones de páginas de texto y casi 8 mil mapas y planos originales. Si se colocaran todos estos documentos en una sola línea, superarían los nueve kilómetros de longitud. Entre esos papeles se encuentran reliquias como el Tratado de Tordesillas, inscrito en el registro “Memoria del Mundo” de la UNESCO, el testamento de Juan Sebastián Elcano y documentos de la propia familia de Cristóbal Colón, cuyo error otorgó a las tierras americanas el nombre de “Indias”. No es de extrañar que este complejo, junto con el vecino Alcázar y la Catedral, haya sido reconocido como Patrimonio de la Humanidad.
Hoy en día es uno de los centros documentales más importantes del mundo y una parada imprescindible para quienes desean comprender en profundidad la compleja y multifacética relación entre España y el continente americano. En sus salas no solo se puede admirar parte de esta colosal colección de manuscritos, sino también visitar exposiciones temporales donde se muestran documentos únicos que marcaron el curso de la historia mundial. Su ubicación privilegiada en el principal triángulo turístico de Sevilla y el acceso gratuito lo convierten en una parada obligatoria para cualquier viajero que explore la capital andaluza. Aquí, la arquitectura renacentista se fusiona con la viva memoria de una de las páginas más fascinantes del pasado español.












