
En la ciudad alemana de Bautzen ocurrió una tragedia que conmocionó no solo a los residentes locales, sino también a toda la comunidad circense de Europa. Durante una función en el circo Paul Busch falleció una artista de 27 años originaria de Mallorca, llamada Marina B. La joven, quien dedicó una década de su vida al arte circense, realizaba un complicado número en la trapecio cuando de repente cayó desde una altura de aproximadamente cinco metros.
Los espectadores que asistieron al espectáculo se convirtieron en testigos involuntarios del accidente. En la sala había más de un centenar de personas y muchos de ellos quedaron realmente impactados por lo ocurrido. La policía, que llegó al lugar, calificó el incidente como un accidente laboral. Según informaron, no se detectaron signos de intervención de terceros. En el ámbito circense es habitual que los artistas sean responsables de montar y revisar su propio equipo, lo que fue confirmado por las autoridades.
Marina B. no era solo acróbata — dominaba numerosas disciplinas circenses, incluyendo acrobacias aéreas, equilibrismo y actuaciones sobre la rueda. A lo largo de su carrera trabajó en varios países europeos, entre ellos Polonia y Alemania, donde residía en los últimos tiempos. Su fallecimiento ha supuesto un duro golpe para sus compañeros y amigos, así como para toda la industria del entretenimiento.
La dirección del circo, tras la tragedia, decidió suspender las funciones y desmontar la carpa. También recordaron un incidente similar que ocurrió hace siete años en Florida (EE.UU.), cuando un acróbata de Cirque du Soleil falleció tras caer de una altura de seis metros. Aunque para los profesionales esas alturas se consideran habituales, nadie está completamente a salvo de una fatalidad. Las autoridades municipales de Bautzen expresaron sus condolencias a los familiares y allegados de la artista fallecida.












