
En Bruselas se ha desatado un intenso debate sobre las consecuencias de la devastadora inundación que azotó la Comunitat Valenciana en el otoño de 2024. Representantes de las dos principales asociaciones de damnificados acudieron al Parlamento Europeo para exigir justicia y reclamar atención sobre la necesidad de cambiar el enfoque en la prevención de este tipo de catástrofes.
En un evento especial organizado por los socialistas, se reunieron no solo activistas, sino también alcaldes de localidades afectadas por el temporal. En la sala también estaban presentes representantes de la Comisión Europea, lo que otorgó al encuentro una relevancia especial. El debate se centró tanto en evaluar la actuación de las autoridades regionales como en buscar soluciones para evitar que la tragedia vuelva a repetirse.
Críticas y exigencias de cambio
Las personas afectadas expresaron su profundo descontento con la gestión de la emergencia por parte del gobierno regional bajo la dirección de Carlos Mazón. A su juicio, la ausencia de medidas a tiempo, los protocolos ineficaces y la falta de preparación ante fenómenos meteorológicos extremos fueron responsables de las víctimas y de los graves daños materiales. Insisten en que, además de una investigación, se requieren cambios reales en el sistema de gestión de riesgos.
Los participantes en la reunión prestaron especial atención a las cuestiones de prevención. Consideran que solo la implantación de sistemas de alerta modernos, protocolos científicamente fundamentados y una planificación a largo plazo puede reducir el impacto de futuras catástrofes. También destacan la importancia de adaptar la infraestructura urbana a los nuevos desafíos climáticos.
Apoyo europeo y nuevos desafíos
Durante el debate, los representantes de la Comisión Europea subrayaron que ignorar las amenazas climáticas puede tener consecuencias aún más graves. Hicieron un llamamiento para integrar la agenda climática en la política y la planificación presupuestaria a todos los niveles. Las personas afectadas agradecieron el respaldo de las instituciones europeas, señalando que es aquí donde han sido escuchadas, a diferencia de lo ocurrido con las autoridades regionales.
Una parte importante del encuentro fue el análisis de las consecuencias emocionales y psicológicas de la tragedia. Los asistentes enfatizaron que la recuperación exige no solo recursos materiales, sino también atención a quienes han perdido a sus seres queridos y han visto alterada su vida cotidiana.
El camino hacia el cambio
Las personas afectadas por la DANA no piensan conformarse con los logros alcanzados. Han declarado que lucharán por la justicia y cambios reales para evitar que la tragedia se repita. Sus reivindicaciones incluyen no solo que los responsables sean sancionados, sino también la reforma del sistema de gestión de emergencias, inversiones en infraestructuras resilientes y el fomento de una cultura de prevención en todos los niveles.
En Bruselas, su voz se escuchó con fuerza. Ahora, mucho dependerá de la rapidez y determinación con las que las autoridades respondan a estos llamamientos y saquen conclusiones de la trágica experiencia de 2024.












