
Un fuerte vendaval que azotó el sur de Cataluña provocó la activación de una alerta de emergencia para los residentes de varias comarcas. Las autoridades difundieron avisos a través de teléfonos móviles con el objetivo de minimizar los riesgos para la vida y la salud. Con ráfagas que superan los cien kilómetros por hora, incluso un trayecto corto puede convertirse en un peligro.
La mañana del sábado, los vecinos de Terres de l’Ebre y Baix Camp recibieron mensajes de alerta. Poco después, se enviaron avisos similares hacia los Pirineos, Prepirineos y Alt Empordà. En todos ellos se recomendaba de forma insistente no salir al exterior salvo estricta necesidad y evitar todo tipo de desplazamiento en vehículo.
Restricciones y consecuencias
La activación del plan VENTCAT fue la respuesta a las previsiones de los meteorólogos, quienes alertaron sobre las posibles consecuencias devastadoras del temporal. Se declaró el nivel rojo de peligro en el delta del Ebro, donde el viento ya había derribado árboles sobre la calzada de la autopista principal AP-7. Esto provocó la interrupción temporal del tráfico en uno de los ejes clave de transporte del país.
A pesar de la rápida actuación de los servicios de emergencia, la situación seguía siendo tensa. En el momento en que se enviaron los avisos no se informó de heridos, pero los equipos de carreteras tuvieron que reaccionar con urgencia ante nuevos incidentes. Se recomendaba extrema precaución tanto a conductores como a peatones, y los organizadores de eventos masivos cancelaban las actividades previstas.
Reacción y medidas
Las autoridades de Cataluña actuaron de forma preventiva para evitar tragedias como las ocurridas en la región en años anteriores. El sistema Es Alert permitió difundir rápidamente la información a miles de residentes, lo que ayudó a reducir la presión sobre los servicios de emergencia. En las zonas donde el viento alcanzó máximas intensidades, se reforzaron las patrullas policiales y de rescate.
Los meteorólogos no descartan que la situación pueda empeorar a lo largo del día. En algunas localidades ya se registran cortes de electricidad y dificultades en el transporte público. Los residentes en las áreas de riesgo se ven obligados a modificar sus planes y permanecer en casa para no exponerse al peligro.
Contexto y casos recientes
En los últimos años, Cataluña se ha enfrentado en varias ocasiones a fenómenos meteorológicos extremos. En 2023, una tormenta similar provocó cortes masivos de electricidad y daños en infraestructuras en Girona y Lleida. En esa ocasión también se impusieron restricciones al movimiento y se cancelaron decenas de eventos. En 2025, los fuertes vientos en la zona de Costa Brava causaron accidentes viales y el cierre temporal de puertos. Situaciones como estas subrayan la importancia de informar puntualmente a la ciudadanía y de una respuesta rápida de los servicios de emergencia.












