
La tormenta Kristin se ha convertido en una auténtica prueba para los habitantes de España, especialmente en el noroeste del país. El repentino empeoramiento de las condiciones meteorológicas ha provocado un fuerte aumento de las situaciones de emergencia, obligando a las autoridades locales a tomar medidas urgentes. Para muchos españoles, esto supone no solo molestias temporales, sino también una amenaza directa para su seguridad y cambios significativos en su ritmo de vida habitual.
Amenaza marina
El viernes se declaró el nivel rojo de alerta en la costa de Galicia debido a vientos huracanados y enormes olas. En las provincias de A Coruña y Pontevedra, se esperan olas de más de 9 metros, lo que ha llevado a las autoridades a recomendar encarecidamente que no se acerquen al litoral. Los servicios de emergencia operan en estado de máxima alerta, y las advertencias sobre posibles consecuencias se difunden a través de todos los canales de comunicación disponibles.
Los fuertes vientos y las lluvias torrenciales ya han provocado numerosos incidentes: caída de árboles, daños en infraestructuras y cortes de suministro eléctrico. En algunas zonas se registran interrupciones en el transporte y en ciertos tramos de carretera el tráfico está completamente detenido. Las autoridades advierten que la situación puede agravarse en las próximas horas, especialmente en las áreas costeras.
Los ríos se desbordan
No solo el mar, sino también las aguas interiores representan un peligro. En la cuenca del Duero (Duero) y otros grandes ríos del país, el nivel del agua ha alcanzado marcas críticas. En Salamanca (Salamanca) y León (León) se ha implementado una vigilancia reforzada sobre los cauces, donde se han registrado desbordamientos de ríos. En Ourense (Ourense) y Palencia (Palencia) también se han detectado indicadores alarmantes, lo que obligó a los servicios hidrológicos a declarar alerta amarilla y roja.
En Andalucía (Andalucía) y Cádiz (Cádiz) la situación se complicó debido al aumento del caudal en el río Guadalete (Guadalete). Como resultado, varias zonas de la ciudad de Jerez de la Frontera (Jerez de la Frontera) fueron evacuadas. Las familias cuyas viviendas resultaron inundadas han sido alojadas temporalmente en refugios municipales o con familiares. Las autoridades advierten de posibles nuevas evacuaciones si el nivel del agua continúa subiendo.
Carreteras y transporte
Las lluvias torrenciales y las nevadas han paralizado el tráfico en 71 tramos de carreteras en todo el país. Diecinueve de ellos están completamente cerrados, y en otros veintiuno se han impuesto restricciones estrictas: uso obligatorio de cadenas o prohibición de circulación para ciertos tipos de vehículos. La situación es especialmente complicada en Aragón (Aragón), Asturias (Asturias), Castilla y León (Castilla y León), así como en la Comunidad Valenciana (Comunidad Valenciana).
Los servicios de control de carreteras recuerdan a los conductores la importancia de dejar libre el carril izquierdo para vehículos especiales y quitanieves. Se aconseja a los conductores prestar mucha atención a los paneles electrónicos y estar preparados para cambios repentinos de ruta. En algunas regiones se han cancelado las clases en las escuelas, y en Andalucía y Extremadura decenas de municipios han suspendido el proceso educativo debido al mal tiempo.
Evacuaciones y consecuencias
En Badajoz y sus alrededores, unas 350 personas fueron evacuadas debido al brusco aumento del nivel de los ríos Gévora, Zapatón y Caya. Algunas han sido alojadas en polideportivos bajo la supervisión de Cruz Roja, mientras que otras han encontrado refugio temporal con familiares y amigos. Las autoridades advierten del riesgo de inundaciones nocturnas y piden a los vecinos mantenerse alejados de las orillas de los ríos.
En Cáceres, seis estaciones hidrológicas en los ríos Jerte, Árrago, Salor, Tiétar, Alagón y Piedras Albas han registrado un aumento peligroso del nivel del agua. Siete embalses se han visto obligados a soltar agua para evitar desbordamientos, lo que también afecta a la situación en las zonas bajas de los ríos. Las autoridades continúan con el monitoreo y están preparadas para nuevas medidas de protección de la población.
La tormenta no da tregua
Aunque según las previsiones el pico del temporal ya ha pasado, el tiempo inestable persistirá en los próximos días. En Galicia, en el norte y sur de la península, así como en Islas Baleares, continúan las alertas por fuertes lluvias, tormentas y granizo. Se esperan nuevas nevadas en las zonas de montaña y en algunos lugares puede haber heladas.
La temperatura del aire comenzará a subir en casi todo el país, salvo en Cataluña y el suroeste, donde se mantendrá el descenso térmico. El viento de dirección oeste seguirá siendo fuerte, especialmente en la costa y en las zonas montañosas. Las autoridades instan a los habitantes a extremar la precaución, estar atentos a las actualizaciones y no asumir riesgos innecesarios.











