
En la Comunidad Valenciana, la escena política vuelve a ser protagonista: el nuevo presidente Juanfran Pérez Llorca ha decidido tomarse con calma las negociaciones sobre los presupuestos para el próximo año. Tras su reciente investidura, ha dejado claro que no considera urgente debatir los asuntos financieros con Vox, a pesar del papel clave que esta formación desempeñó en su elección. Según Pérez Llorca, el presupuesto vigente aún no se ha agotado y muchas partidas de gasto están pendientes de ejecutarse.
Este enfoque ha sorprendido a muchos observadores, ya que anteriormente Pérez Llorca se vio obligado a hacer concesiones a Vox en materia de migración y políticas medioambientales para asegurarse su apoyo. Sin embargo, ahora busca claramente distanciarse de la imagen de un político completamente dependiente de la ultraderecha. Como resultado, las negociaciones presupuestarias han quedado «congeladas» y, por ahora, no está claro cuándo se reanudarán.
Desavenencias internas en los partidos
La situación se complica porque, a nivel nacional, las relaciones entre el Partido Popular (PP) y Vox son cada vez más tensas. En plena campaña electoral en Extremadura, el líder de Vox, Santiago Abascal, puso abiertamente en duda el derecho de la candidata del PP, María Guardiola, a liderar la región sin una mayoría absoluta. En respuesta, Guardiola acusó a Abascal de sexismo, y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, salió en su defensa, subrayando la independencia de sus candidatos.
En este contexto, el PP incluso apoyó la iniciativa de los socialistas para investigar las finanzas de la fundación Disenso, vinculada a Vox, lo que provocó una respuesta contundente por parte de la ultraderecha. Todo esto no ha hecho más que aumentar la tensión entre ambos partidos, que hasta hace poco actuaban como un frente común a nivel regional.
Reestructuración en el gobierno
En la propia Valencia, los cambios también afectaron la composición del gobierno regional. Tras la salida de Carlos Mazón como presidente y el relevo en la consejería de Hacienda, el nuevo responsable del presupuesto es José Antonio Rovira, quien antes supervisaba el área de Educación. Vox, por su parte, ya ha advertido que su apoyo no es incondicional y que vigilará de cerca el cumplimiento de los acuerdos alcanzados al formar la coalición.
Mientras Llorca está centrado en cuestiones de financiación y en la recuperación tras los graves eventos meteorológicos, también mantiene negociaciones para reunirse con el presidente Pedro Sánchez. El objetivo principal es lograr una mayor coordinación entre la administración central y la autonómica, así como captar recursos adicionales para reconstruir la infraestructura.
Retos y expectativas
Al mismo tiempo, el nuevo presidente se enfrenta a la desconfianza de varias organizaciones sociales que representan los intereses de las víctimas de desastres naturales. Algunas de ellas exigen que Llorca insista en la devolución del acta de diputado por parte de Mazón antes de reunirse con ellos. El propio Llorca subraya que está dispuesto al diálogo, pero que no va a dejarse llevar por las emociones a la hora de tomar decisiones.
Dentro del partido también se están produciendo cambios importantes. Tras la salida de Mazón de la presidencia regional del PP, Llorca asumió provisionalmente el liderazgo del partido. Ahora debe elegir un nuevo secretario general, quien será responsable del trabajo organizativo. Se espera que esta decisión se tome antes de fin de año, posiblemente después de las elecciones en Extremadura.
Equilibrio de intereses
Aunque la mayoría de los miembros del anterior gobierno han mantenido sus cargos, Llorca ha realizado una serie de cambios en la dirección, fortaleciendo la influencia de sus partidarios. En particular, puestos clave han quedado en manos de personas cercanas al expresidente Francisco Camps y a la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Esto ha permitido a Llorca afianzar su posición dentro del partido y asegurar el control sobre las principales áreas de la política.
Sin embargo, la cuestión sobre el futuro de la colaboración con Vox sigue en el aire. Por ahora, las negociaciones presupuestarias están paralizadas y el clima político en la región se mantiene tenso. En las próximas semanas, mucho dependerá de si Llorca logra encontrar un equilibrio entre los intereses de los distintos grupos dentro del partido y las exigencias de sus aliados.
Cabe destacar que Juanfran Pérez Llorca es un político de Finestrat, que previamente ocupó el cargo de secretario general de la sección regional del Partido Popular. Tras la salida de Carlos Mazón, se convirtió no solo en presidente del Gobierno de la Comunitat Valenciana, sino también en líder provisional del partido en la región. Llorca es conocido por su capacidad negociadora y por buscar el equilibrio entre diversas fuerzas políticas. Sus próximas decisiones serán determinantes no solo para el futuro de la coalición con Vox, sino también para la estabilidad de una de las regiones clave de España.












