
La noche inaugural de la 73ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián (San Sebastián) fue no solo una celebración para los amantes del cine, sino también una plataforma para expresar posturas cívicas. Unas doscientas personas se congregaron junto a la entrada del edificio Kursaal (Kursaal), donde tradicionalmente se celebra la ceremonia, para mostrar su apoyo al pueblo palestino. Los participantes portaban banderas, coreaban consignas y exigían cambios, mostrando abiertamente sus emociones.
Mientras los invitados del festival desfilaban por la alfombra roja, al otro lado de las vallas se escuchaban llamados a la libertad para Palestina y al boicot a Israel. Algunos manifestantes portaban pancartas con demandas de fin de la violencia y el cese del genocidio. El ambiente en la entrada era tenso, pero no se registraron incidentes.
El director del festival, José Luis Rebordinos (José Luis Rebordinos), no permaneció ajeno a lo ocurrido. Apareció en público con un emblema simbólico en apoyo a los habitantes de Gaza, prendido en su traje. Los organizadores del festival condenaron oficialmente las acciones de las autoridades israelíes en Gaza y llamaron al cese inmediato del fuego, así como a la liberación de todos los rehenes.
Este año, la ceremonia de apertura incluyó la entrega del prestigioso premio Donostia a la productora Esther García de El Deseo, así como el estreno de la película argentina «27 noches», dirigida por Daniel Hendler. Sin embargo, el contexto político no pasó desapercibido: se espera la presencia en el festival de los actores Saja Kilani y Motaz Malhees, quienes participaron en la cinta «La voz de Hind». Esta obra narra la trágica muerte de una niña palestina de seis años durante un bombardeo israelí, utilizando grabaciones reales de sus últimas conversaciones telefónicas.
La proyección de «La voz de Hind», galardonada en septiembre con el León de Plata en el Festival de Venecia, promete ser uno de los acontecimientos más comentados y emotivos de esta edición. Este año, San Sebastián vuelve a demostrar que el arte y el compromiso social pueden ir de la mano, y que el festival de cine es no solo una plataforma para estrenos, sino también un espacio de diálogo abierto sobre los temas más candentes de la actualidad.












