
En Huelva, en el campus universitario, unas obras de construcción dieron un inesperado giro cuando los trabajadores encontraron un objeto metálico sospechoso. Al inspeccionarlo, quedó claro que no era un simple trozo de hierro, sino una auténtica mina que llevaba décadas enterrada.
El hallazgo fue comunicado a los servicios de emergencia y, en cuestión de minutos, la policía llegó a la universidad. El área fue acordonada de inmediato para garantizar la seguridad de estudiantes y personal. Poco después, arribaron especialistas en desactivación de explosivos desde Sevilla, junto con un equipo de seguridad química y radiológica.
Los expertos examinaron cuidadosamente el artefacto. El cuerpo del proyectil estaba muy oxidado, lo que evidenciaba su antigüedad. A pesar de su deterioro, la mina suponía un peligro real, así que se optó por no correr riesgos y proceder a una detonación controlada. Para ello, el proyectil fue trasladado con sumo cuidado a una zona segura especialmente preparada, ubicada cerca del campus.
La operación se realizó sin complicaciones. Los artificieros actuaron de forma rápida y coordinada, sin poner en riesgo a nadie. Tras finalizar los trabajos, la policía recordó: si encuentras un objeto sospechoso, no lo toques y llama directamente al 091. Solo los especialistas pueden determinar el grado de peligro y actuar adecuadamente.
Como resultado del incidente, no se registraron heridos ni daños materiales. Gracias a la rápida actuación y al estricto cumplimiento de los protocolos de seguridad, se lograron evitar posibles consecuencias. La universidad reanudó sus actividades con normalidad y tanto los estudiantes como los profesores pudieron volver a las clases pocas horas después.











