
La esposa del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, Begoña Gómez, se encuentra en el centro de una investigación de gran repercusión. Las autoridades analizan su labor en la Universidad Complutense de Madrid (Universidad Complutense de Madrid, UCM), donde dirigía una cátedra especial. Una atención particular ha recaído en su asistente, Cristina Álvarez, quien, según se ha descubierto, asistió a varias reuniones relacionadas con el desarrollo de software para la universidad.
La empresa Making Science Group, que participó en la creación de dicho software, entregó al juzgado un listado de más de veinte reuniones celebradas entre abril de 2022 y febrero de 2024. De ese registro se desprende que Cristina Álvarez fue invitada o estuvo presente en tres de ellas. Tras recibir estos datos, el juez remitió la documentación para su análisis a la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (Unidad Central Operativa, UCO).
Sospechas y acusaciones
El juez Juan Carlos Peinado estudia si hubo irregularidades relacionadas con el uso de recursos de la universidad para fines personales. En particular, se investiga una posible malversación y apropiación de software que, según la versión de la investigación, originalmente era gratuito. Begoña Gómez y su asistente rechazan rotundamente todas las acusaciones.
En diciembre de 2025, el juez envió requerimientos a varias grandes empresas, incluidas Google, Indra, Telefónica, Deloitte, Making Science, Devoteam y Flat 101. Solicitó que entregaran todas las actas y órdenes del día relacionadas con el desarrollo de la plataforma digital para la UCM. El representante de Making Science, José Antonio Martínez Aguilar, elaboró un informe detallado en el que enumeró todas las reuniones registradas, los participantes y los temas tratados.
Detalles técnicos
La documentación presentada destaca que las reuniones tuvieron un carácter principalmente técnico. La mayoría de las discusiones giraban en torno al avance del proyecto y no a cuestiones administrativas o financieras. No se elaboraron actas formales y, en caso de existir agendas, se enviaron por correo electrónico entre personal de la universidad y contratistas. En las reuniones participaron ingenieros, jefes de proyecto y especialistas en TI responsables de la implementación del software.
En enero de 2023, el nombre de Cristina Álvarez aparece por primera vez en la lista de participantes de una de las reuniones en línea. En esa ocasión fue invitada para abordar aspectos técnicos del proyecto. En marzo del mismo año, volvió a ser convocada a una junta virtual, y en los documentos se indicó su correo electrónico personal. En ambas ocasiones se abordó el estado actual del desarrollo y la resolución de cuestiones operativas.
Preguntas sin respuesta
Aunque la mayoría de las reuniones se realizaron en línea, tres de ellas fueron presenciales. La primera tuvo lugar el 19 de abril de 2022, cuando se incorporó al proyecto un nuevo especialista en tecnologías en la nube de Google. A partir de ese momento, los encuentros se volvieron regulares y continuaron hasta febrero de 2024. En todas las reuniones estuvo presente Begoña Gómez, mientras que la participación de su asistente se limitó a tres ocasiones.
La investigación intenta averiguar si realmente Cristina Álvarez ayudó a Gómez en sus actividades privadas utilizando recursos de la universidad. Esta cuestión sigue sin resolverse y ambas implicadas insisten en su inocencia. Sin embargo, el solo hecho de que los materiales hayan sido remitidos a la UCO refleja la gravedad de las sospechas.
Reacción y repercusiones
Durante las audiencias en la Asamblea de Madrid, el representante de Making Science subrayó que el proyecto de desarrollo de software no se diferenciaba de otras iniciativas similares. Según explicó, el trabajo avanzaba con normalidad, sin particularidades ni desviaciones de los procedimientos estándar. No obstante, la minuciosa atención a los detalles de las reuniones y la composición de los participantes indica que la investigación busca posibles resquicios para cometer irregularidades.
La situación en torno a Begoña Gómez y su asistente sigue siendo tensa. La sociedad observa con atención el desarrollo de los acontecimientos, y cualquier nuevo detalle provoca intensos debates. La cuestión de la transparencia en el funcionamiento de las instituciones públicas y educativas vuelve a estar en el centro de la atención. Y, sinceramente, sorprende la rapidez con la que un proyecto técnico puede convertirse en un escándalo político.











