
El brusco cambio en los datos oficiales sobre la huelga de profesores en Cataluña tomó por sorpresa a muchos. El Ministerio de Educación revisó las cifras de participación, lo que de inmediato generó debate entre docentes y familias. Estos nuevos números pueden influir en futuras decisiones sobre la organización del curso escolar y en las relaciones entre las autoridades y la comunidad educativa.
Ajuste de datos
El Ministerio de Educación de Cataluña actualizó las estadísticas sobre la huelga celebrada el 11 de febrero. Inicialmente, se informó sobre una participación del 40,94%, pero tras una nueva revisión el dato aumentó al 54,73%. El motivo fueron los días en que no hubo clases por condiciones meteorológicas o días libres, lo que afectó el recuento. A pesar de la variación en el porcentaje, el número de centros que aportaron datos apenas cambió: del 39,42% al 39,99%.
Desde el inicio, sindicatos y autoridades discreparon sobre el alcance de la huelga. Los sindicatos afirmaban que la participación rondaba el 85%, mientras que el ministerio comunicó una cifra casi dos veces menor. Especial malestar provocó que solo cerca del 40% de los centros educativos reportaran sus datos, cuando habitualmente esta cifra alcanza el 80%. Además, la estadística oficial agrupó los datos de escuelas públicas y privadas sin distinguirlas, algo que sí se hacía en anteriores movilizaciones masivas.
Motivos de las discrepancias
Según El País, la diferencia en los cálculos se debe a la magnitud de la huelga. Esta vez, al paro se sumaron no solo escuelas y jardines de infancia, sino también centros para adultos, así como empleados responsables de actividades extraescolares, alimentación y tareas administrativas. Como resultado, en el recuento participaron trabajadores de categorías muy diversas: desde municipales y estatales hasta aquellos que no dependen directamente del ministerio.
El sindicato Ustec critica la metodología de cálculo, señalando que en el total se incluyó incluso a quienes estaban de baja médica o cumplían servicios mínimos. Según el sindicato, esto reduce artificialmente el porcentaje de participantes. Además, directores de colegios informan que en la aplicación de registro de la huelga hubo casos en los que un mismo empleado aparecía varias veces, y en algunos centros el número de trabajadores asignados a servicios mínimos superaba al de la plantilla real.
Problemas técnicos y organizativos
Las autoridades reconocen que los datos finales incluyeron tanto a quienes fueron designados para cumplir funciones mínimas como a empleados que no están directamente vinculados con el sistema educativo. En el porcentaje de participantes se contaron todos los trabajadores de colegios públicos, mientras que en los privados solo aquellos que comunicaron su participación, ya que el ministerio no dispone de información completa sobre el personal de las instituciones privadas. Como resultado, en las estadísticas figuraron también trabajadores administrativos y personal encargado de apoyar el proceso educativo.
Por su parte, los sindicatos se apoyan en sus propias encuestas y datos recolectados directamente de las escuelas y de los docentes en todo el territorio. Excluyen de sus cálculos a quienes estaban de baja médica o realizaban solo tareas mínimas, para obtener un panorama más preciso. Según sus estimaciones, la participación en la huelga en los colegios públicos alcanzó el 85%.
Contexto y consecuencias
La situación de la huelga de maestros en Cataluña recuerda a otras crisis recientes, cuando las cifras oficiales y las valoraciones de los participantes diferían. Por ejemplo, tras una devastadora tormenta en Andalucía, las autoridades también tuvieron que revisar la magnitud de los daños y ajustar el presupuesto, un tema que se analiza en detalle en el reportaje sobre cómo un desastre natural cambió la vida de los agricultores y el sector turístico de la región. Situaciones como estas demuestran la importancia de que la sociedad reciba información transparente y precisa sobre la envergadura de los acontecimientos, para tomar decisiones fundamentadas.
En los últimos años, en España se han incrementado los casos de huelgas masivas en el sector educativo. Normalmente, estas protestas están relacionadas con cambios en los planes de estudio, condiciones laborales o financiación de las escuelas. En 2022 ya tuvo lugar una importante manifestación contra las modificaciones en el calendario escolar, que también generó controversias sobre la precisión de los datos oficiales. Conflictos similares entre los sindicatos y las autoridades se vuelven cada vez más frecuentes, reflejando la creciente tensión en el sistema educativo del país.












