
Las autoridades de Andalucía se han visto envueltas en una controversia mediática por la adjudicación directa de un contrato al conocido cantante José Manuel Soto, sin concurso previo. A pesar del escrutinio de la opinión pública y de políticos, el gobierno regional no detectó irregularidades en la tramitación del contrato para el desarrollo del proyecto turístico Senderos del Rocío. Sin embargo, surgieron reclamaciones económicas contra Soto: se le ha exigido el pago de 30.000 euros por gastos indebidos en dos subvenciones que, en total, ascendieron a 550.000 euros.
El año pasado, la Oficina Anticorrupción de Andalucía inició una investigación tras la denuncia del partido Por Andalucía. Entonces, se indagaron posibles irregularidades en la adjudicación de un llamado “contrato menor” por valor de 14.762 euros, concedido directamente a Soto, sin licitación. Ahora, tras una revisión interna, las autoridades afirman que toda la documentación está en regla y el contrato cumple con la ley de contratación pública. La decisión final la tomará el Consejo Consultivo, que evaluará el caso en breve. Mientras tanto, el procedimiento penal por este asunto sigue abierto en los juzgados de Sevilla.
Detalles del proyecto
Senderos del Rocío es una red de 12 rutas turísticas que atraviesan toda Andalucía y conducen hasta la famosa ermita de El Rocío. El proyecto se inspiró en el popular camino de peregrinación del Camino de Santiago. El año pasado, las autoridades destinaron 722 mil euros al desarrollo de estos caminos en la provincia de Huelva. Precisamente el equipo de Soto fue el encargado de diseñar los itinerarios, lo que atrajo la atención tanto de la oposición como de los órganos anticorrupción.
Inicialmente, el servicio anticorrupción recomendó anular el contrato alegando ‘irregularidades graves’; según su evaluación, en lugar de adjudicar directamente el proyecto, se debería haber convocado un concurso con la participación de al menos tres empresas. Además, la empresa Camino de Andalucía SL, fundada por Soto, tenía como objeto social actividades musicales y no turísticas, lo que también generó dudas entre los inspectores. Sin embargo, tras la revisión interna de las autoridades, el órgano anticorrupción archivó la investigación, argumentando que ahora la responsabilidad sobre los pasos a seguir recae en el Gobierno de Andalucía.
Tensión política
La reacción de la oposición no se hizo esperar. Representantes de Por Andalucía señalaron que las autoridades anunciaron prematuramente el cierre del caso, ya que la decisión final aún no se ha tomado. Asimismo, prometieron aportar material adicional al Consejo Consultivo, incluyendo grabaciones en video con Soto donde explica las subvenciones recibidas. Por su parte, miembros de Adelante Andalucía expresaron sus dudas sobre la independencia del organismo anticorrupción, recordando que su dirección es nombrada por el partido en el gobierno.
Además del propio contrato, las autoridades cuestionan el uso de fondos de dos subvenciones otorgadas a Soto. Según los funcionarios, algunos gastos —como la creación de una web o el marketing— no se ajustan al propósito de la ayuda. El cantante intentó impugnar estas reclamaciones, pero sus argumentos no fueron aceptados y el caso ha pasado ahora a la Agencia Tributaria. Soto, por su parte, ha presentado una demanda judicial para evitar el pago de la cantidad en disputa.
Opinión personal y trasfondo político
El propio José Manuel Soto considera que todo este asunto no es más que un ataque político desde los partidos de izquierda. Afirma que actuó conforme a la ley y que las reclamaciones se deben a errores burocráticos cometidos durante la tramitación de los documentos. El cantante sostiene que su empresa efectivamente no tenía la actividad turística en sus estatutos, pero según él, eso no debería haber sido un obstáculo para llevar a cabo el proyecto.
Soto también está convencido de que el verdadero objetivo de sus críticos no es él, sino el presidente de Andalucía, Juanma Moreno. Según el artista, la oposición simplemente busca motivos para presionar al gobierno regional. Reconoce que sus declaraciones públicas y las críticas a los políticos lo han convertido en un blanco fácil de ataques. Al recordar el escándalo de 2023, cuando se pronunció duramente contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, Soto señala que ni siquiera sus disculpas sirvieron para calmar los ánimos — las heridas permanecieron, y ahora le toca pagar el precio de su franqueza.
Una mirada desde fuera
Resulta curioso que, a pesar de todas estas peripecias, Soto no tenga intención de entrar en política, aunque ha recibido propuestas de partidos de derecha. Considera que la lucha política en España ha llegado demasiado lejos y que la sociedad se ha convertido en rehén de la confrontación entre partidos. A su juicio, esto explica por qué incluso cuestiones aparentemente técnicas, como la concesión de subvenciones para proyectos turísticos, terminan siendo objeto de fuertes disputas e investigaciones.
Toda esta historia es un claro ejemplo de cómo los errores burocráticos, las ambiciones políticas y las relaciones personales pueden entrelazarse hasta formar un nudo difícil de deshacer. La cuestión sobre la legalidad del contrato con Soto sigue sin resolverse y, por lo visto, la polémica solo va en aumento.












