
En Girona, la situación se complica: tras el anuncio de dos colegios vinculados al Opus Dei —Les Alzines y Bell-lloc— de convertirse en centros privados, cientos de alumnos se arriesgan a perder su plaza. El motivo es la retirada de la financiación pública, lo que hace imposible para muchas familias afrontar el coste de la matrícula.
Hasta ahora, estos centros recibían subvenciones del gobierno catalán, lo que permitía que niños de entornos vulnerables estudiaran gratis o por un coste mínimo. Sin embargo, al perder el estatus de centros concertados, desaparece también la ayuda para las familias con menos recursos. Según estimaciones de las autoridades locales, unos 250 estudiantes necesitan ser reubicados urgentemente en otros colegios, ya que sus familias no podrán asumir los nuevos gastos.
Dificultades para encontrar plaza y nuevos desafíos
La decisión de Les Alzines y Bell-lloc de pasar al sector privado responde a su intención de mantener la educación diferenciada por sexo —un modelo que la nueva reforma educativa española ha prohibido—. Como consecuencia, los colegios pierden el derecho a financiación pública y dejan de estar obligados a admitir alumnado de grupos vulnerables. Para muchos padres, esto ha supuesto un golpe inesperado: no contaban con el repentino aumento de las cuotas y ahora deben buscar alternativas.
Las autoridades de Cataluña ya han comenzado a buscar nuevas plazas escolares para los niños afectados. Sin embargo, no hay muchas vacantes en las escuelas públicas de Girona, y parte de las opciones ofrecidas se encuentran en las afueras de la ciudad. Esto preocupa a los padres, ya que el trayecto hasta la escuela podría ser demasiado largo e incómodo, especialmente para los más pequeños. El ayuntamiento estudia la posibilidad de proporcionar comedor y transporte gratuitos para quienes sean reubicados en centros escolares alejados.
Reacción social y posibles soluciones
La situación ha generado un intenso debate entre los vecinos de Girona. Algunos opinan que una transición gradual hacia la gestión privada habría evitado cambios tan drásticos para los niños. Otros defienden que el Estado debe garantizar igualdad de oportunidades para todos, independientemente de los ingresos familiares. Las autoridades locales y autonómicas siguen buscando un compromiso para minimizar el impacto en los estudiantes y sus familias.
Actualmente se barajan distintos escenarios: desde la retirada progresiva de los colegios del sistema de financiación pública hasta ampliar la oferta de plazas en otros centros. También se contempla la posibilidad de ofrecer subvenciones adicionales a las familias que no puedan costear la educación privada por sí mismas. Sin embargo, todavía no hay una decisión definitiva y el futuro de cientos de niños sigue siendo incierto.
Contexto: no solo Girona
Cabe destacar que procesos similares se están llevando a cabo en otras regiones de Cataluña, donde las escuelas del Opus Dei también están pasando a financiación privada. Sin embargo, la situación en Girona es especialmente delicada debido al mayor número de alumnos de familias socialmente vulnerables. En otras ciudades, donde el perfil de las escuelas es más elitista, estos problemas casi no se han presentado.
En los próximos meses, las autoridades catalanas deberán tomar una decisión que marcará el futuro de cientos de niños y sus familias. Para muchos será una prueba real, ya que no solo está en juego el cambio de colegio, sino también la posibilidad de acceder a una educación de calidad sin barreras económicas.












