
La manifestación de ultraderecha anunciada en el centro de Madrid para este domingo, dedicada al 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco, no se celebrará. La Delegación del Gobierno regional ha decidido no autorizar el evento, respaldándose en los hallazgos de la Policía Nacional sobre la alta probabilidad de disturbios masivos y el riesgo para la seguridad de la ciudadanía y las propiedades.
Los organizadores planeaban culminar la marcha en la calle Ferraz, justo frente a la sede central del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Precisamente en este lugar, el año pasado se llevaron a cabo intensas protestas contra la ley de amnistía para los implicados en el movimiento separatista catalán. Aquellos acontecimientos terminaron en enfrentamientos con la policía, detenciones e incendios de contenedores de basura. Las autoridades señalan que este tipo de actos ya han provocado serias alteraciones del orden en otras ocasiones, y la nueva marcha podría haber repetido el mismo escenario.
En esta ocasión, la manifestación iba a ser el cierre de una jornada completa de encuentros y asambleas de representantes de movimientos ultra de toda Europa. Desde temprano, en la capital se había programado una conferencia bajo el lema «Europa: unida, grande y libre», que contaría con la participación de activistas procedentes de Italia, Francia, Reino Unido e incluso Rusia. Entre los invitados figuraban líderes de partidos nacionalistas e identitarios reconocidos, así como personajes polémicos conocidos por sus posturas radicales.
Riesgos y razones de la prohibición
Los funcionarios subrayan que la amenaza de disturbios no es infundada, sino respaldada por sucesos recientes. En noviembre del año pasado, una acción similar terminó con detenciones masivas y el uso de la fuerza por parte de la policía. Esta vez, según las autoridades, no existen medidas menos severas que puedan garantizar la seguridad de los residentes y visitantes de la ciudad.
Preocupa especialmente la posibilidad de que en la manifestación aparezcan consignas que justifiquen la dictadura, así como insultos públicos a las víctimas del franquismo. Las autoridades temen que el evento se convierta en una plataforma para fomentar el odio, incitar a la violencia y ensalzar el pasado totalitario del país.
Contexto internacional y reacción social
La prohibición coincidió con la semana en que España recuerda el medio siglo desde la muerte de Franco. Esta fecha suele provocar intensos debates y protestas, especialmente entre defensores y detractores del legado autoritario. Este año se sumó un componente internacional: en Madrid se reunieron representantes de movimientos de ultraderecha de diferentes países para debatir estrategias comunes y expresar su rechazo a la política de la Unión Europea y a la inmigración.
Las autoridades insisten en que no permitirán en las calles de la capital eventos que puedan derivar en una escalada de violencia y alteración del orden público. A su juicio, este tipo de acciones no solo amenazan la seguridad, sino que además socavan los cimientos de una sociedad democrática.











