
La noche del miércoles, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) en Barcelona acogió un evento que sus seguidores esperaban con especial ilusión. La cantante española Rosalía eligió este museo para la presentación privada de su nuevo álbum Lux, reuniendo a cientos de fans y caras conocidas. Ya desde las ocho de la tarde, una fila de afortunados que consiguieron su invitación a través de la web oficial de la artista se formó a las puertas del museo.
Dentro del museo, los asistentes se encontraron con una atmósfera única: el gran Salón Oval se transformó en un escenario donde la cantante apareció rodeada de sábanas blancas que se alzaban a su espalda, sirviendo de pantalla para proyectar las letras de sus canciones. Esta puesta en escena acentuaba la estética mística y casi religiosa de la noche, un giro inesperado en la carrera de Rosalía tras su anterior disco Motomami.
Estética mística e invitados sorprendentes
La velada destacó no solo por la música, sino también por su estilo: muchos invitados optaron por looks inspirados en motivos monacales — faldas largas, pañuelos, mangas anchas. Entre los asistentes se encontraban conocidos músicos, actores y figuras de la élite cultural española, como Estopa, Amaral, Amaia, Guitarricadelafuente, además de Rossy de Palma, Paco León, Berto Romero, Samantha Hudson y Noemí Galera. La presencia de tantas celebridades aumentó todavía más la sensación de exclusividad del evento.
A pesar de que todas las canciones se filtraron en internet unas horas antes del evento, los seguidores prefirieron esperar al estreno oficial. Muchos compartieron sus expectativas y comentaron impresiones sobre la única pieza presentada previamente, Berghain, grabada junto a la cantante islandesa Björk. El ambiente en la sala estaba cargado de expectación y conversaciones sobre los posibles significados del nuevo álbum.
Nueva etapa en su carrera y la reacción del público
Lux ha supuesto un verdadero experimento para Rosalía: esta vez apostó por sonidos orquestales y temáticas místicas, lo que diferencia notablemente este álbum de sus trabajos anteriores. Los críticos ya califican el lanzamiento como un movimiento audaz y destacan que la artista vuelve a romper los moldes de la música pop. La campaña de promoción acaparó especial atención, comenzando ya en otoño con una performance en la Gran Vía de Madrid que provocó una fuerte reacción entre los ciudadanos e incluso el disgusto del alcalde de la capital.
La velada terminó por todo lo alto: invitados y fans abandonaron el museo impresionados por lo vivido y escuchado, comentando las inesperadas decisiones musicales y los impactantes recursos visuales. Para muchos, no fue solo un concierto, sino todo un acontecimiento cultural que marca un nuevo capítulo en la historia de la música española contemporánea.












