
A finales de enero, Barcelona volverá a ser el centro de atención: en el Palau Sant Jordi se celebrará un gran concierto benéfico, que ya es considerado uno de los eventos más destacados del año. Los organizadores de la campaña internacional Act X Palestine han anunciado la venta adicional de entradas para que el mayor número posible de personas pueda sumarse a la iniciativa de apoyo a los habitantes de Gaza. Sobre el escenario se reunirán no solo músicos reconocidos, sino también destacados representantes de la cultura, el deporte e incluso niños de diferentes barrios de la ciudad.
Entre los participantes figuran Bad Gyal, Amaia, Oques Grasses, Lluís Llach, Fermín Muguruza, Yeray Cortés y Morad. Cada uno preparará un número especial para apoyar a las organizaciones humanitarias que trabajan en la Franja de Gaza. Pero la parte musical es solo la punta del iceberg. Antes de que empiece el concierto, el público será testigo de un inusual diálogo: el actor Eduard Fernández se encontrará en el escenario con el periodista y fixer palestino Kayed Hammad para hablar de las historias reales de personas que han vivido el conflicto en primera línea.
Estrellas y política
Los organizadores no lo ocultan: la velada irá mucho más allá de la música. En el programa está anunciado Pep Guardiola, quien inaugurará el primer acto del concierto y marcará el tono de todo el evento. También actuarán Muschka y La Zowi, y el concierto ha sido concebido como una ópera moderna en seis actos: desde el preludio hasta el epílogo. Este formato fue elegido deliberadamente: los organizadores quieren transformar el escenario en una auténtica plaza pública, donde nacen los manifiestos y se oyen voces en apoyo a Palestina.
Destaca especialmente la participación de Arab Barguti, hijo del líder palestino Marwan Barguti, quien permanece encarcelado desde 2002. Su liberación es reclamada por reconocidos representantes del mundo cultural, entre ellos Pedro Almodóvar, Javier Cercas y Javier Bardem. La presencia de Barguti sobre el escenario otorga al evento un peso político y subraya que no se trata solo de música, sino también de una lucha por la justicia.
Infancia y nuevas voces
Esa noche al escenario subirán no solo figuras reconocidas. Los organizadores han invitado a la primera banda de rock de Gaza, Osprey V. Sin embargo, su participación aún no está confirmada: para viajar con seguridad, los músicos necesitan asilo en España. Si las autoridades lo permiten, el público podrá presenciar una actuación única que podría convertirse en símbolo de esperanza para muchos jóvenes palestinos.
Otro de los rasgos distintivos del concierto es la participación de 670 niños de los barrios de La Mina, La Florida y Bon Pastor. Durante varias semanas, se han estado formando en cultura de paz y preparándose para compartir escenario junto a 74 mentores. Este enfoque demuestra que los organizadores apuestan por educar a una nueva generación capaz de pensar en grande y de mostrar empatía ante el sufrimiento ajeno.
Transparencia y confianza
El proyecto Act X Palestine fue impulsado principalmente por organizaciones palestinas, que eligieron Barcelona por razones muy concretas. La ciudad es reconocida por su historia de lucha por los derechos y la libertad de expresión. Todos los fondos recaudados se destinarán a apoyar centros culturales en Palestina, y la distribución de la ayuda será totalmente transparente: una compañía auditora externa e independiente supervisará el proceso. Esto busca desalentar cualquier sospecha de mal uso de los recursos y reforzar la confianza en la iniciativa.
Los organizadores subrayan que minimizar a los intermediarios y trabajar directamente con la Palestinian Performing Arts Network y centros independientes es clave para una ayuda eficaz. Este enfoque no solo permite una respuesta ágil ante las necesidades, sino también impulsa el desarrollo cultural en una región donde este suele verse amenazado.
La ciudad como símbolo
Barcelona reafirma una vez más su papel como ciudad donde la solidaridad impulsa el cambio. El concierto promete ser mucho más que un evento musical: será un verdadero manifiesto de apoyo colectivo. Aquí nadie será indiferente; cada participante y espectador pasará a formar parte de una gran historia donde música, palabra y acción se fusionan en una misma voluntad de ayudar a quienes más lo necesitan.
En un mundo cada vez más marcado por catástrofes humanitarias, estas iniciativas adquieren un valor especial. Barcelona demuestra cómo la cultura puede convertirse en un instrumento de cambio verdadero y el escenario en un espacio donde nace la esperanza.












