
El banco BBVA mantiene su intención de completar la adquisición de Sabadell, a pesar de la continua oposición y la reacción ambivalente del mercado. La dirección de BBVA no planea renunciar a la operación, incluso tras las recientes juntas de accionistas de Sabadell, en las que se aprobaron importantes dividendos y la venta de la filial británica TSB.
A principios de septiembre se espera la aprobación del folleto actualizado de la operación por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Después de esto, los accionistas de Sabadell podrán votar a favor o en contra de la propuesta de BBVA. El periodo para tomar una decisión podría extenderse de 30 a 70 días, y BBVA se reserva el derecho de mejorar las condiciones de la oferta hasta cinco días antes del plazo final.
La operación entre estos dos grandes bancos españoles se discute desde hace más de un año. BBVA propone intercambiar acciones de Sabadell por títulos propios y abonar dividendos adicionales. Según cálculos de BBVA, la oferta supera en un 30 % el valor de mercado de Sabadell al cierre de abril de 2024, y en un 50 % si se compara con el precio medio de los seis meses previos al anuncio de la operación.
Sin embargo, el consejo de administración de Sabadell rechazó la iniciativa de BBVA desde el principio, al considerar que el desarrollo independiente del banco aportará mayores beneficios a los accionistas. La dirección de Sabadell subraya que la venta de TSB y el pago de dividendos no están relacionados con la tentativa de adquisición, sino que forman parte de su propia estrategia de crecimiento en el mercado nacional.
En los últimos meses, las acciones de Sabadell se han negociado por encima del precio ofrecido por BBVA, lo que ha fortalecido la posición del banco catalán. Sin embargo, tras el anuncio de la venta de TSB y el pago de dividendos, la diferencia de valor se ha reducido, aunque Sabadell sigue estando valorado por el mercado por encima de la oferta de BBVA.
La operación también ha llamado la atención de los reguladores. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) realizó un análisis exhaustivo, tras el cual el gobierno español impuso condiciones adicionales: en caso de fusión, los bancos deberán operar de manera independiente durante al menos tres años, sin realizar despidos ni cerrar sucursales. Esto limita la capacidad de BBVA para integrar rápidamente ambos bancos y obtener las sinergias previstas.
A pesar de estas restricciones, BBVA no renuncia a sus planes. El banco confía en que, tras la aprobación del regulador y la votación de los accionistas, podrá completar la operación y formar el segundo mayor grupo bancario de España.
Por su parte, Sabadell sigue apostando por su estrategia de crecimiento independiente y no comenta las nuevas declaraciones de BBVA. En la última junta de accionistas, más del 99% apoyó la venta de TSB y el reparto de dividendos, lo que reforzó la posición de la dirección del banco.
En los próximos meses, el futuro de la operación dependerá de la decisión del regulador y del resultado de la votación de los accionistas de Sabadell. Si BBVA no logra convencer a la mayoría, será el segundo intento fallido de adquisición en los últimos cinco años. En caso de éxito, el mercado bancario español ganará un nuevo gran actor con capacidad para competir con los líderes del sector.












