
España avanza con paso firme hacia su objetivo de convertirse en un país climáticamente neutro para 2050. La prioridad es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y apostar por fuentes de energía sostenibles. El biometano emerge como una herramienta clave en este camino, capaz no solo de disminuir la huella de carbono, sino también de impulsar el desarrollo de una economía circular.
El potencial del biometano para reducir emisiones
En el país se estima que, si se explota todo el potencial de producción de biogás —que podría alcanzar los 34,46 teravatios-hora al año— se evitarían entre 8,6 y 13,3 millones de toneladas de CO₂ equivalente anualmente. Esto representa hasta el 5% de las emisiones totales de 2019 y hasta el 6% respecto a 2020. Si se cuenta con el uso de cultivos energéticos, la reducción de emisiones podría alcanzar el 17% en comparación con 2019 y el 20% frente a 2020.
El biogás y el biometano actúan como auténticas trampas para el metano y el dióxido de carbono, permitiendo reducir notablemente la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Además, su adopción ayuda a mejorar la calidad del aire tanto en zonas urbanas como rurales.
Impacto en el sector energético e independencia
La estrategia española contempla la sustitución progresiva de parte del gas natural consumido por biometano. Esto permitiría reducir la huella de carbono del sector gasista entre un 20 % y un 56 %. Además, el biometano puede mezclarse con el gas convencional, lo que abre la puerta a conseguir emisiones negativas durante todo el ciclo de vida del combustible.
En la agricultura y la ganadería, el biometano no solo ayuda a capturar y evitar emisiones, sino que también se convierte en una alternativa al diésel para la maquinaria. En el sector residencial, donde el gas representa alrededor del 21% del consumo energético, la implementación de biometano permite que la calefacción y la cocina sean más sostenibles. Las industrias que no pueden electrificarse también se benefician del uso de este gas renovable.
Economía circular y nuevas oportunidades
El biometano se produce a partir de diversos tipos de residuos: urbanos, agrícolas, de la industria alimentaria y aguas residuales. Este enfoque no solo reduce la cantidad de desechos, sino que los convierte en materias primas valiosas para su reutilización. Es un claro ejemplo de economía circular, donde los residuos se transforman en recursos para nuevas actividades productivas.
El uso de biometano impulsa la creación de nuevos empleos y tecnologías, además de estimular inversiones en infraestructuras. De este modo, el país obtiene beneficios no solo ambientales, sino también económicos.
El contexto europeo y las perspectivas para España
Como parte de la estrategia europea para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, la Unión Europea planea producir hasta 35.000 millones de metros cúbicos de biometano para 2030. España, aunque ya ha avanzado en la reducción de su dependencia energética, aún supera la media de la UE. El desarrollo del sector del biometano permitirá al país reforzar su independencia energética y contribuir a los objetivos climáticos europeos.
La transición hacia el biometano se está convirtiendo en una pieza clave de la transformación energética en España. En los próximos años, este gas renovable podría ocupar un lugar central en la matriz energética, impulsando el desarrollo sostenible y reduciendo el impacto ambiental.












