
En la costa de Cádiz, científicos e ingenieros han presentado una solución inesperada para combatir la invasión de algas Rugulopteryx okamurae. Esta alga asiática, en pocos años, ha colonizado prácticamente las playas locales, causando perjuicios a pescadores y al sector turístico. Ahora, los expertos están convencidos de que esta biomasa problemática puede convertirse en un recurso valioso para la producción de energía y fertilizantes orgánicos.
Las investigaciones, iniciadas en 2019, demostraron que esta alga desplaza especies locales y destruye los ecosistemas marinos. Cada año, miles de toneladas de esta biomasa se acumulan en las playas de Cádiz, y su eliminación cuesta millones de euros a los municipios. Sin embargo, experimentos recientes han revelado nuevas posibilidades para aprovechar las algas dentro de una economía circular.
Experimentos con compostaje
Científicos de Sevilla y Extremadura han propuesto procesar las algas utilizando insectos y crustáceos. En los laboratorios, se estudió cuán rápida y eficazmente especies como la mosca soldado negra (Hermetia illucens) y las cucarachas tropicales del género Eublaberus descomponen la biomasa. Se comprobó que estos organismos no solo degradan las algas, sino que además reducen su toxicidad, transformando los residuos en fertilizantes con niveles de sal aceptables.
Se prestó especial atención a las cucarachas Eublaberus, que mostraron alta eficiencia en la digestión de grandes volúmenes de algas. Este método podría aplicarse a escala industrial, lo que permitiría reducir los costes de eliminación y, al mismo tiempo, producir compost orgánico económico para la agricultura.
Biogás y nuevas tecnologías
Paralelamente al compostaje, los investigadores estudiaron las posibilidades de obtener biogás a partir de algas. Para ello, utilizaron métodos de pretratamiento mecánico y térmico, lo que incrementó significativamente la producción de metano durante la digestión anaeróbica. Como resultado, lograron obtener no solo biogás, sino también biofertilizantes aptos para el uso agrícola.
En el experimento también participaron isópodos terrestres como Porcellio laevis. Estos crustáceos consumen las algas rápidamente, se reproducen con facilidad y pueden acumular metales pesados, lo que podría ser útil para sanear zonas contaminadas. Sin embargo, su uso masivo requeriría estudios adicionales y la optimización de los procesos.
Potencial para la industria
Las investigaciones demostraron que el procesamiento de algas puede beneficiar no solo a la agricultura, sino también a otros sectores industriales. Durante el estudio se aislaron compuestos biológicamente activos que pueden emplearse en las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética. Esto abre nuevas perspectivas para el desarrollo económico local y la creación de empleo.
Un resultado importante fue la propuesta de un enfoque integral por parte de los científicos: combinar el compostaje, la producción de biogás y la extracción de compuestos valiosos. Esta estrategia permite minimizar el impacto ambiental y, al mismo tiempo, obtener beneficios económicos a partir de una especie invasora previamente considerada peligrosa.
Impacto en la región
La incorporación de nuevas tecnologías podría transformar radicalmente la situación en la costa de Cádiz. Los municipios, que antes gastaban grandes sumas en la limpieza de algas, ahora pueden verlas como una fuente de ingresos. Además, el desarrollo de este tipo de proyectos refuerza la posición de la región en el ámbito de las tecnologías verdes y el desarrollo sostenible.
En la discusión sobre los resultados participaron representantes de las autoridades locales, organizaciones ecologistas y comunidades pesqueras. Todos coincidieron en la importancia de buscar soluciones que permitan proteger la naturaleza y al mismo tiempo apoyar la economía de las ciudades costeras.
Por si no lo sabías, Red Eléctrica es el mayor operador de redes eléctricas en España y apuesta activamente por proyectos ecológicos e innovadores. La Universidad de Sevilla es uno de los principales centros científicos del país, reconocida por sus investigaciones en biología y ecología. Las iniciativas conjuntas de estas instituciones ya han servido en varias ocasiones como ejemplo de cooperación exitosa entre la ciencia y la empresa para resolver problemas regionales urgentes.












