
El mercado porcino español se ha visto sacudido tras la detección de peste porcina africana en dos jabalíes en el parque natural de Collserola, en las afueras de Barcelona. Esta noticia tuvo un impacto inmediato en los precios: el valor del cerdo vivo en la principal lonja española, Mercolleida, cayó de inmediato diez céntimos por kilo. Para un sector acostumbrado a la estabilidad, este descenso ha sido uno de los más significativos de los últimos años.
Los primeros días tras la detección del brote estuvieron marcados por la preocupación. Ganaderos, industrias cárnicas, productores de piensos y empresas de sacrificio se encontraron en una situación difícil. Todos ellos exigen al Ministerio de Agricultura que acelere las negociaciones para ampliar las exportaciones fuera de la Unión Europea. La principal esperanza es lograr la llamada regionalización: que las restricciones comerciales se apliquen únicamente a la provincia donde se ha registrado la enfermedad, y no a todo el país.
El mercado bajo presión
Tras una reunión de urgencia de los comités de precios de Mercolleida, se revisaron las cotizaciones del porcino. Ahora, el kilo de cerdo vivo de primera categoría se paga a 1,212 euros, el normal a 1,200 euros y el graso a 1,188 euros. El precio de las cerdas ha bajado a 0,480 euros, y los lechones de 20 kilos se venden a 31 euros la cabeza. Se trata de un duro golpe para los ingresos de los productores, especialmente en Cataluña, donde se concentran más de 8 millones de cabezas de ganado porcino.
La situación se complica porque muchos mataderos han empezado a reducir sus compras por temor a una caída adicional de los precios y posibles restricciones a la exportación. Si la peste se extiende a regiones vecinas, como Girona, las consecuencias podrían ser catastróficas: el cierre de los mercados para dos provincias a la vez podría colapsar todo el sector.
Exportación y competencia
España ocupa una posición líder en la producción y exportación de carne de cerdo en Europa, solo por detrás de Estados Unidos y Canadá a nivel mundial. Los principales compradores son países de la UE, así como China, Japón, Corea del Sur y México. Cataluña es la principal región productora, exportando productos por un valor aproximado de 3.000 millones de euros al año, de los cuales dos tercios se destinan a Europa y el resto a mercados exteriores.
El brote de la enfermedad ha abierto una oportunidad para los competidores de Brasil y Estados Unidos, que buscan ganar cuota en el mercado mundial a costa de la carne española. Al mismo tiempo, los productores españoles confían en el apoyo de las autoridades y en agilizar las negociaciones con nuevos socios comerciales.
Respuesta del sector
Los sindicatos y las asociaciones sectoriales exigen medidas inmediatas para localizar el foco y evitar una crisis económica. El presidente de la Asociación de Jóvenes Agricultores de Cataluña, Pere Roqué, señala que la suspensión de compras por parte de los procesadores desencadena una reacción en cadena que puede afectar a todo el sector agroalimentario.
Un papel clave en la estabilización de la situación lo jugó la reciente visita oficial de los Reyes de España a China. Durante el viaje se firmó un acuerdo de regionalización que permite limitar las restricciones comerciales únicamente a las zonas afectadas. Gracias a esto, tras la aparición de la peste en Collserola, las restricciones solo se aplicaron a Barcelona y no a todo el país. Ahora el sector espera que otros países —principalmente Reino Unido, México y Japón— adopten un enfoque similar.
Especificidad catalana
En Cataluña, la mayoría de los agricultores trabajan bajo un modelo de integración: las empresas proporcionan el pienso, los animales y la atención veterinaria, mientras que los agricultores ponen las instalaciones y la mano de obra. Las principales zonas de producción son Lleida y la llanura de Vic, en Barcelona. Los expertos subrayan que, si no se logra contener la propagación de la peste, el exceso de carne en el mercado interno provocará una caída adicional de los precios.
El secretario de la Federación de la Industria Cárnica, Ignasi Pons, señala que el brote se ha detectado en una zona con pocas granjas e instalaciones de sacrificio. Esto ofrece la oportunidad de contener el problema rápidamente. Los representantes del sector están convencidos de que lo fundamental ahora es demostrar a los socios internacionales la seguridad del producto español y evitar el pánico en el mercado.
Perspectivas y desafíos
El director de la Asociación de Productores de Cerdo de Cataluña, Ricard Parés, considera que recuperar la confianza en la carne española es una prioridad para todos los actores del sector. En los próximos días se esperan nuevas negociaciones con países extranjeros sobre el reconocimiento del principio de regionalización. El resultado de estas conversaciones determinará la rapidez con la que el sector podrá superar la crisis y recuperar los niveles de exportación previos.











