
En diciembre de 1977, las calles de las ocho provincias andaluzas se llenaron de multitudes. Cerca de dos millones de personas salieron a manifestarse, exigiendo libertad, amnistía y un estatuto de autonomía propio. En Málaga, ese día quedó grabado para siempre como una tragedia: Manuel José García Caparrós, un trabajador y sindicalista de 18 años, murió por un disparo realizado por un policía. Casi medio siglo después, su familia ha podido acceder por primera vez a los documentos de la investigación para intentar averiguar quién fue el autor del disparo.
Las hermanas de la víctima —Puri, Paqui y Loli— no pudieron recoger los documentos relacionados con el caso del Congreso hasta noviembre del año pasado. Obtuvieron más de dos mil páginas, decenas de grabaciones de audio y fotografías. Toda esta información había permanecido clasificada, y parte de los materiales también se refiere a otro caso trágico: la muerte de Javier Fernández Quesada en Tenerife ese mismo año.
Archivos secretos
El volumen y la complejidad de los documentos obligaron a la familia a recurrir a un criminólogo. El abogado debe analizar cuidadosamente el material para determinar qué se puede hacer público sin poner en riesgo a la familia. A pesar de las posibles consecuencias legales, las hermanas de Caparrós están decididas: quieren que se conozca el nombre del autor del disparo, aunque esa persona ya no esté viva. Además, han enviado una carta al presidente del Gobierno pidiendo que Manuel sea reconocido como víctima del terrorismo de Estado. La respuesta fue formal: el asunto ha sido remitido al Ministerio del Interior.
Este año, por primera vez en décadas, la familia tuvo la oportunidad de acceder al expediente. Durante la tradicional ofrenda floral en el lugar donde murió el hermano, las hermanas admitieron que necesitan prepararse emocionalmente para revisar los documentos. Los archivos contienen declaraciones de su padre, recuerdos de testigos presenciales y las últimas palabras de Manuel camino al hospital. Muchos detalles aún siguen siendo desconocidos incluso para los más cercanos.
El día de la tragedia
La tragedia ocurrió en la intersección de las calles Alameda de Colón y Comandante Benítez, donde hoy hay una placa conmemorativa. Ese día, la familia fue informada de que, supuestamente, Manuel había sufrido un accidente. Sólo al ver el cuerpo, el padre comprendió que su hijo había muerto por una herida de bala en el pecho y no en un siniestro vial. La familia sigue sin entender por qué la investigación no identificó al autor del disparo, ya que una prueba balística podría haber aportado respuestas.
Entre los asistentes al acto conmemorativo estaban quienes presenciaron personalmente la manifestación. Una de ellas, Rosario Santos, recuerda que todo transcurría en calma hasta que surgió un conflicto frente al edificio de la Diputación: el presidente se negó a izar la bandera andaluza. Entonces, uno de los jóvenes activistas, Juan Manuel Trinidad Berlanga, trepó la fachada para colgar la enseña, lo que desencadenó disturbios y disparos por parte de la policía.
Consecuencias y memoria
Testigos relatan que al principio confundieron los disparos con granadas aturdidoras, pero pronto vieron a la multitud y un cuerpo en el suelo. En los días siguientes, la ciudad se vio sumida en disturbios: escaparates destrozados, coches volcados, intentos de asalto a la comisaría. A la ceremonia en memoria asistieron representantes de todas las fuerzas políticas, salvo una. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, calificó lo ocurrido de tragedia y señaló que la actuación policial fue sumamente imprudente y que los agentes no estaban preparados para una situación así.
Mientras en Málaga se celebraba la ceremonia, en Sevilla el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, recordaba al activista fallecido. El año pasado, Moreno declaró oficialmente el 4 de diciembre como el Día de la Bandera de Andalucía. En su discurso, calificó la muerte de Caparrós como un crimen y subrayó que la familia pudo acceder por primera vez a los documentos del caso.
Contexto político
Moreno encargó al parlamento regional lograr la desclasificación de los documentos, a pesar de la resistencia de algunos políticos en Madrid. Finalmente, tras largas disputas, las hermanas de Caparrós obtuvieron acceso a los archivos. Este gesto fue clave para todo el movimiento andaluz, ya que la memoria de los hechos de 1977 sigue influyendo en la vida política de la región.
El presidente de Andalucía respalda activamente la idea de un «andalucismo moderno», buscando fortalecer la identidad regional y, en parte, arrebatar la iniciativa a los socialistas. En este empeño cuenta con el apoyo del histórico dirigente Alejandro Rojas Marcos, quien también defiende la preservación de los valores andaluces. En los últimos años, las autoridades regionales han recurrido con mayor frecuencia a los símbolos y la memoria de los acontecimientos de finales de los años setenta para subrayar su vinculación con el pueblo.
Por si no lo sabía, Manuel José García Caparrós se ha convertido en un símbolo de la lucha por la autonomía andaluza. Su nombre es mencionado habitualmente en mítines y discursos oficiales, y el lugar donde perdió la vida es cada año un punto de encuentro para quienes recuerdan los hechos de diciembre de 1977. El presidente de Andalucía, Juanma Moreno, al frente de la región desde 2019, impulsa activamente la idea del «andalucismo» y apoya iniciativas para preservar la memoria histórica. La familia Caparrós sigue reclamando justicia y espera que la verdad sobre la muerte de su hermano llegue finalmente al conocimiento de la sociedad.












