
En Cataluña, una auditoría independiente ha revelado problemas significativos en el sistema de apoyo a jóvenes que estuvieron previamente bajo tutela del Estado. La revisión, iniciada tras el escándalo por pagos indebidos, mostró que en los últimos dos años se transfirieron casi 170.000 euros a personas que no cumplían los requisitos.
La auditoría cubrió el periodo de 2022 a 2024 y se centró en la región de Girona, donde se detectaron por primera vez casos sospechosos. Antes de que la gestión de los pagos pasara a entidades externas, el servicio público no controlaba el uso de los fondos asignados. Como resultado, muchos beneficiarios continuaban recibiendo ayuda económica incluso cuando ya contaban con ingresos estables superiores al límite establecido.
Cómo funcionaba el sistema y por qué se produjeron los fallos
Existen dos principales formas de apoyo para los extutelados: un pago mensual equivalente al salario mínimo vital y ayudas para la vivienda. Para acceder a estas ayudas se exigen tres condiciones: no superar un cierto nivel de ingresos, haber estado tutelado el último año y firmar un plan individual de desarrollo. Sin embargo, los auditores detectaron que, en la mayoría de los casos, tras concederse las ayudas nadie verificaba si la situación económica de los beneficiarios había cambiado.
Desde septiembre de 2022, el control sobre la distribución de fondos pasó a manos de dos fundaciones privadas. Sus empleados comenzaron a detectar numerosos casos en los que los pagos continuaban sin justificación. A menudo, la información sobre los ingresos de los jóvenes se comprobaba solo verbalmente, sin consultas oficiales a Hacienda o a los servicios sociales. Como resultado, según una auditoría, solo en 2023 y 2024 siete personas recibieron casi 69.000 euros, a pesar de que ya trabajaban y no necesitaban el apoyo. Además, se detectaron irregularidades en la concesión de viviendas, lo que generó pérdidas adicionales de casi 42.000 euros.
Recomendaciones y próximos pasos
Expertos externos han propuesto a las autoridades de Cataluña revisar urgentemente los procedimientos de control. Entre las recomendaciones figuran la verificación obligatoria de los datos de ingresos mediante canales oficiales, el seguimiento regular de cada situación y la devolución de los importes abonados por error. También advierten de la sobrecarga de los profesionales que acompañan a los beneficiarios: cada especialista gestiona hasta 100 casos al año, lo que dificulta un control de calidad.
A partir de noviembre de 2025, la gestión de los pagos será transferida a un nuevo organismo encargado de la reforma del sistema de ayudas. Se espera que las nuevas normas eviten la repetición de estos errores y garanticen una distribución más justa entre quienes realmente lo necesitan.
Impacto en los colectivos vulnerables y perspectivas de cambio
Una falla en el sistema de control permitió que parte de los fondos se destinara de forma incorrecta, dejando a los jóvenes más vulnerables sin el apoyo necesario. Aunque no se detectaron indicios de fraude o enriquecimiento ilícito, los auditores señalan deficiencias graves tanto organizativas como normativas. Las autoridades de Cataluña ya han anunciado su intención de implementar nuevos mecanismos de verificación y reintegrar parte de los fondos al presupuesto.
La situación ha dado pie a cambios profundos en el enfoque de apoyo social a los antiguos beneficiarios. Se espera que tras la reforma, los pagos sean más transparentes y el control más efectivo, lo que permitirá evitar errores similares en el futuro.












